Las notas de la música del Pacífico dejaron de sonar
La nostalgia de un hasta pronto con sello pacífico
No es un adiós, es un hasta pronto, es un hasta luego. Hoy las notas de los aires de la música del Pacífico dejaron de sonar, atrás quedaron las sonrisas y los abrazos de una gente linda, que sin importar los sacrificios se dieron cita en Cali, para mostrar con orgullo su cultura, para gritarle al mundo a través del Festival de Música del Pacífico Petronio Álvarez que existen y que sus y tradiciones siguen vivas.
En la versión XXII del Festival Petronio Álvarez habló el viche, el tumbacatre, la tomaseca y el arrechón.
Susurrarón al paladar de sus comensales el camarón, el tollo, la piangüa y el pescado.
Gritaron a todo pulmón el abozao, el currulao y el bunde, los cuales, través de las notas de las marimbas, el sonar de los guazas, el repique de los bombos y los cununos, pusieron a miles a gozar.
Fueron 5 noches y cinco días de derroche de cultura con sabor a Pacífico, nuevamente Cali llenando la Ciudadela Petronio les cumplió a los músicos y artistas que llegaron a la ciudad, procedentes de 52 municipios de los cuatro departamentos que componen la región.
Por cinco días Cali no fue Cali. La capital del Valle del Cauca se convirtió en Guapi, El charco, La Tola, Roberto Payán, López de Micay, Caloto y Timbiquí, fue Nariño, Valle, Cauca y Chocó, pasó de ser la Sucursal del Cielo a ser nuevamente en veintidós ocasiones en el epicentro de la cultura del Pacífico.
Los más de 600 artistas de 60 agrupaciones musicales y los más de 171 expositores de la muestra de expresiones tradicionales empacaron sus maletas, regresan con orgullo a sus terruños, pero dejaron en Cali el alma, su alegría y su sabor.