Habla Wilson Arias, candidato a la Alcaldía de Cali
“De debate en Cali, pocón”
El candidato a la Alcaldía de Cali por el Polo Democrático Alternativo, Wilson Arias, habló con el Diario Occidente de sus propuestas.
¿Qué ha encontrado en sus recorridos por los barrios de Cali?
La preocupación por el empleo, la preocupación por la seguridad, la preocupación por la movilidad, mucha pregunta de “cómo voy yo, qué me da”, y eso me aflige realmente, porque demuestra que la cultura del clientelismo ha impactado sectores muy populares, si te vas a estratos muy empobrecidos parece que hay una proporción directa entre la condición de miserabilización y la solicitud de apoyo económico, pero también he encontrado el otro tono, y es un rechazo muy fuerte de otros sectores a la venta del voto. He encontrado, sin ostentación, muy buena receptividad a las propuestas, al debate razonado, de modo que hay de todo, como en botica.
¿Cómo reacciona usted cuando un ciudadano le pregunta qué le va a dar?
En un momento ha sido de enojo, pero no de enojo con el ciudadano, sino con la situación, de conversa también, hago intervenciones muy fuertes frente al tema, no solo la compra líquida del voto, sino también otras formas de perversión del suceso electoral, como la oferta de empleo o como la presión sobre servidores o trabajadores que están en la administración pública. Se sabe que hoy en la administración pública de Cali están presionando por votos a los funcionarios, estoy esperando pruebas para proceder.
Por sus denuncias y debates como congresista, podría haber prevención en algunos sectores gremiales hacia usted, ¿qué podrían esperar los empresarios caleños de Wilson Arias como alcalde?
Un gran apoyo, y lo digo sin ruborizarme, sino con cierto orgullo nacional, un orgullo patrio, un orgullo de una mente de izquierda que sostiene sin ambigüedades la importancia de defender la producción nacional, eso sí, pueden esperar igual verticalidad cuando incurran en malas prácticas empresariales y tal vez mi vida parlamentaria ha sido un ejemplo de eso, yo fustigo no la compra de tierra por parte de sectores empresariales del Valle del Cauca, sino el despojo que se hace de la población campesina.
Usted ha formulado muchos cuestionamientos a las encuestas, ¿por qué?
Hay una personalidad que no está en campaña, pero que suele decir verdades enormes y que no pertenece a mi filiación ideológica y política: Gustavo Álvarez Gardeazábal, él ha dicho que en Colombia casi todo está tarifado, se compra y se vende la justicia, los alcaldes, el ejecutivo, el legislativo, que se yo, y ahora las encuestadoras. Cuando Gardeazábal lo dice parte de la aparición casi simultánea de encuestas hechas por grandes encuestadoras y pequeñas encuestadoras que son muy disímiles en sus resultados, yo no suelo justificar esas diferencias tan abismales, sobretodo cuando se supone que el Estado colombiano ha certificado unas encuestadoras porque reconoce que la encuesta tiene muchas bases científico técnicas y cuyos resultados no pueden ser tan dispares como lo que ha venido ocurriendo, y la sistematicidad del perjuicio hacia algunos candidatos pareciera explicarse no en una ojeriza personal del encuestador, sino en un calculado propósito de dañar tal vez a aquellos que podrían ser más inconvenientes al establecimiento, calcule usted en Cali quiénes podrían ser los perjudicados y quienes los beneficiados, pero no es un secreto los vínculos familiares, personales, empresariales entre las encuestadoras y las estructuras que financian las campañas electorales.
¿Por qué invitó a los otros candidatos a hacer debates? ¿Siente que algunos le están sacando el cuerpo?
Es posible, pero puede tener que ver con la eficacia al momento de ir por el voto, creo que Colombia tiene una poca cultura del voto de opinión, y tal vez solamente Bogotá y muy poco nuestras ciudades, y en esto no estoy siendo anticaleño, en Bogotá hay amplias capas medias y volúmenes de opinión impresionantes, que son jueces al mismo tiempo muy activos, en cierta medida hay una democracia más intensiva, y puede ser que aquí a los candidatos les resulte más eficaz hacer grandes reuniones en las cuales hacen rifas y todo mundo sale ganando, razón por la cual han invertido enormes sumas de dinero, y puede producir más réditos electorales. Yo no tengo plata para comprarles electrodomésticos a los asistentes a una reunión, pero es que además me he impuesto un método con el cual solamente puedo conciliar con la forma pública de disputar con ideas y con razones; yo no niego que haya grandes candidatos que tengan grandes chequeras pero también tengan grandes ideas, me gustaría que pudieran exhibirlas en los debates, porque de debate en Cali, pocón pocón.
El Polo Democrático
¿Cómo quedaron las relaciones al interior del Polo Democrático después del pulso tan fuerte que hubo por los avales para la Alcaldía de Cali y la Gobernación del Valle?
Yo soy de los pocos candidatos a alcaldía del país que recibió un apoyo unánime de la dirección territorial y al final un apoyo unánime de la dirección nacional, pero entre uno y otro momento hubo largos meses de espera, esa paradoja está expresando situaciones simpáticas, creo que soy muy acogido como candidato en la general del partido, sin embargo, fui objeto de maniobras internas que están desdiciendo mucho de las prácticas de todos los partidos, hay un centralismo bogotano en todas las fuerzas, mire los verdes como quedaron de lacerados, mire los candidatos de la U y mire todos los partidos. En mi caso hubo una candidata que siempre se supo que no iba a aparecer por el Polo, María Isabel Urrutia, sin embargo siempre apareció usurpando el nombre de Wilson Arias en las encuestas, se le ponía como candidata del Polo, y ella nunca musitó palabra alguna para decir que no podía ser candidata del Polo, esa es la realidad y reconozco que el partido salió bastante lacerado de ese procedimiento.