Apoyo a cuencas hidrográficas
El río Palo, una prioridad
Cuando la planta de tratamiento de agua potable de Cali debe apagarse como consecuencia de la alta sedimentación que por épocas arrastra el río Cauca, muchos expertos y críticos enfatizan en la necesidad de solucionar las dificultades que se presentan aguas arriba, entre ellas la situación que afronta la cuenca del río Palo.
“Cuando algo pasa en el río Palo inmediatamente se siente en Cali afirma Alexander Joya, director del programa Ecoaguas de la organización Syngenta, quien destaca la labor que la entidad con el apoyo de la asociación comunitaria Corpopalo adelanta para recuperar esta cuenca del norte del Cauca.
Joya indicó que el Palo “es un río con muchas dificultades, lo que pasa en ese río inmediatamente se ve en el Valle del Cauca el impacto. Allí hay otras instituciones que vienen apoyando el proceso de recuperación. De parte de nosotros es constante el trabajo de sembrar ocho mil árboles anuales”.
Así mismo, se han creado franjas de aislamiento junto al río para su protección con el apoyo de la misma comunidad.
“Se necesita mucho esfuerzo porque es una cue nca muy afectada, hay mucha erosión, hay minería, ganadería” dijo Joya y agregó que es una cuenca que deberían entrar muchos más actores a trabajar porque define el agua de los caleños.
Este trabajo de reforestación y recuperación no sólo lo adelanta Syngenta en el río Palo. La entidad inició el programa en el Valle del Cauca, el cual hoy se ha extendido a cinco departamentos del país.
El director de Ecoaguas indicó que hoy día es grato ver cómo en cuencas que habían sido afectadas ver que los pájaros ha regresado y se los escucha nuevamente cantar.
Intensa reforestación
Desde el año 1995, cuando el fenómeno de El Niño golpeó a Colombia, la organización Syngenta se dio a la tarea de trabajar con las asociaciones de varias cuencas del Cauca y Valle del Cauca en la reforestación.
Es así como desarrollaron el programa Ecoaguas y se inició un trabajo en las cuencas de los ríos Palo, Frayle, Bolo, Desbaratado, Tuluá y Morales.
El programa, que recibió el reconocimiento Bibo 2016 en la categoría espacios naturales protegidos, ha sembrado durante el presente año unos 40 mil árboles en el Valle, y en el resto del país otros 30 mil y desde 1995 han sembrado un millón 200 mil árboles.
El programa cuenta con viveros en los que siembran hasta 90 especies nativas de árboles, diez de ellas en vía de extinción, esto en colaboración con las comunidades.