El 95% de esta población tiene problemas de drogadicción
En la capital del Valle hay 3.000 habitantes de la calle
Juan* llevaba 25 años deambulando por la calles de Cali. Sus días transcurrían entre la soledad, el hambre, la droga y el alcohol. Todo el tiempo la misma rutina; se acostaba tarde, pedía dinero para comer y drogarse. Pero todo cambió desde hace un tiempo cuando recibió el apoyo del hogar de paso Samaritanos de la Calle, y decidió cambiar.
Este hombre inició su proceso en el hogar de paso recibiendo alimentación y atención en salud, a medida que pasó el tiempo se fue recuperando de su adicción a las drogas al punto de reencontrarse con su familia, ser independiente y laborar para generar sus propios ingresos. Ahora asiste al hogar de paso y dicta charlas a sus excompañeros.
El anterior es solo un ejemplo de que sí es posible la resocialización de los habitantes de calle. Así lo aseguró el padre José González, director de la fundación Samaritanos de la calle, quien lleva en esta labor más de 15 años.
Alcohol y drogas
Según el padre González, el 95% de los habitantes de calle tienen problemas de drogadición, siendo uno de los factores que influyen para que estas personas terminen sin hogar.
“Las personas empiezan a consumir droga y a medida de que aumenta el consumo se van deteriorando, empiezan a hacer cosas indebidas como sacar cosas de su casa para vender y comprar la droga, por esta razón las familias les dan la espalda”, aseguró el padre José.
Apoyo social
El secretario de Bienestar Social de Cali, Luis Alfredo Gómez, aseguró que a través del convenio que adelanta la Administración Municipal con el hogar de paso Samaritanos de calle se han logrado varios beneficios para estas personas.
“El trabajo con estas personas es integral, aparte de la alimentación que les ofrecemos en el hogar de paso y pasar la noche, también adelantamos jornadas de identificación, pues mucho no tienen la cédula de ciudadanía” , aseguró Gómez.
Atención integral
Para el Secretario de Bienestar Social, el 60% de los 3.000 habitantes de calle que se tienen identificados en Cali son una población flotante.
“Muchos son de otras ciudades, Bogotá, Medellín, el eje cafetero, incluso de otros países y por diferentes circunstancias terminan aquí, la mayoría con problemas de drogradición”.
Precisamente se espera la reglamentación de la Ley 1641 de 2013 que dispone todos los lineamientos para la atención de los habitantes de calle y define acciones concretas para los sectores de educación, salud y trabajo.
“La intervención en salud y psicosocial es importante porque muchos tienen problemas de drogradicción, en ese sentido necesitan un atención especial”, concluyó Gómez.
En el 2015 la administración municipal invertirá $1.500 millones para la atencion de estas personas.
* Nombre cambiado por seguridad
Hogar de paso
El hogar de paso Samaritanos de la calle atiende por día a 150 habitantes de calle en sus sedes del centro. Unos solo van a desayunar, almorzar y comer, otros pasan la noche en el lugar.
“Aquí no los obligamos a que se queden, lo hacen de manera voluntaria, por el consumo de drogas y porque llevan mucho tiempo en la calle es difícil que se quieran quedar”, comentó el padre Jóse González.
Además de la alimentación las personas que acuden a estos hogares reciben un kit de aseo y asisten a unos talleres donde se les enseñan diferentes manualidades para que a mediano plazo generen sus propios ingresos.
Actualmente se está buscando un lote en el barrio Santa Elena para la construcción de un nuevo hogar de paso en el que recibirán alimentación y podrán recibir y atención médica y odontológica.