Este año se han enviado 26 mil toneladas al exterior
Aguacate hass: extraño en Colombia, bienvenido en el mundo
Por Hernán Hormaza
Infografías: Nicolás Vázquez
Fotografías: Cortesía CIAT
Hace pocos días fueron despachadas desde Buenaventura, 23 toneladas de aguacate hass, provenientes de una empresa de Risaralda, hacia el mercado chino, a pesar de las dificultades que vive el comercio internacional en medio de la pandemia.
Este envío certifica el buen momento que vive este producto en el mundo y lo afianza como una nueva opción de ingresos, sobre todo cuando las exportaciones de frutos comestibles a la Unión Europea, cayó en 5.4% entre enero y abril de este año, comparado con el mismo período en 2019.
Aunque no se ha ganado del todo el corazón de los colombianos, ya es la tercera fruta más exportada del país después del banano y el plátano. En 2019 Colombia exportó 44.570 toneladas con un valor de 89 millones de dólares y un crecimiento del 42%. En lo que va de 2020, las ventas al exterior han sido de 26 mil toneladas y un crecimiento comparativo del 35%, cifras, por más, alentadoras.
Para el Valle del Cauca este es un negocio nuevo, aunque los empresarios le han dado un voto de confianza a la región.
El primer árbol sembrado por Víctor Manuel Alzate en tierras vallecaucanas, en marzo de 2019, representa hoy el nacimiento de una nueva manera de hacer negocios: manos campesinas, pero mentalidad empresarial es la consigna.
Alzate ahora representa la multinacional Greenfruit Avocados, con casa matriz en Los Ángeles y su filial en Colombia: Nature Grown. Víctor Manuel entendió el potencial de este cultivo y asesora a productores locales en el proceso de producción y exportación del producto al mercado mundial.
“Tenemos la experiencia de México que es el mayor productor del mundo y queremos traerla al Valle del Cauca para formar productores y comercializadores que entiendan la dimensión del negocio, pero sin perder esa esencia que nos da lo artesanal; queremos manejar un modelo que responda al concepto ‘del campo al consumidor’ que es lo que siempre buscamos”, indica.
‘Feo pero sabroso’
Este dicho popular podría aplicarse perfectamente al mercado local del hass. Paradójicamente en Colombia su consumo, comparado con el aguacate tradicional, es bastante bajo.
Aníbal Ortiz, un vendedor informal de la plaza de mercado La Floresta en el oriente de Cali, dice que la venta es favorable en una escala de cinco a uno al conocido ‘papelillo’. “Lo que pasa es que la gente no lo conoce y como es negro, duro y arrugado piensan que es un aguacate malo; toca es convencerlos y darles la prueba para poder vender algunos”, explica.
Esto ha hecho que el negocio se enfoque en la exportación a países de alta demanda como Estados Unidos, Canadá y Asia lejana. El negocio es cultivar esta variedad con todos los procesos de calidad y certificación que le permita ser admitido en los mercados internacionales, ya que venderlo localmente a un precio bajo significaría pérdidas, puesto que las exigencias de su cultivo son mayores.
María Eugenia Saavedra, directora de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos del Valle del Cauca (SAG – Valle), explicó que la Unión Europea exige que los exportadores deben tener empleos formales y empresas legalmente constituidas con la aplicación de altos estándares de calidad.
Debido a todas estas exigencias, diversas multinacionales han llegado a territorio vallecaucano para empaquetar todo un negocio. De un lado ayudan a los campesinos en la compra del producto, pero también cumplen con la normatividad exigida para exportar. La labor de la SAG es tender los puentes entre ambas partes para que todos salgan beneficiados.
Aparte de Nature Grown también han llegado empresas de Perú y Chile a jugar en el negocio. Sólo entre las multinacionales podrían contarse al menos mil hectáreas de cultivos. El impacto en la economía es inmediato ya que en promedio se generan 2 empleos por cada hectárea, una cifra difícil de lograr en otro tipo de actividades.
El Valle del Cauca no se quiere quedar atrás en el negocio y la operación de Pacific Fruits ya llega a Argentina, Perú, Estados Unidos y Europa, donde exportan el 95 por ciento de su producción.
“A finales de 2019, inversionistas conocieron las razones que hacen del Valle del Cauca una región agroindustrial líder en el país. Se conectaron con las bondades de infraestructura y conectividad gracias al puerto de Buenaventura y pudieron relacionarse con gremios dispuestos a ofrecer información a la medida y a brindar apoyo para sus planes de inversión”, informó Alejandro Ossa de Invest Pacific.
El presidente de la Cámara de Comercio de Cali, Esteban Piedrahita, celebró que empresas internacionales sigan llegando a la región para impulsar la producción, pues esto quiere decir que “algo bueno está pasando”.
“La señal más prometedora es el arribo de empresas mexicanas, peruanas y chilenas. No existe forma más rápida y costo-eficiente de desarrollar una cadena productiva sofisticada que importando el ‘know how’, y nuestros socios de la Alianza del Pacífico son los exportadores 1, 2 y 3 de aguacate en el mundo. Colombia les ofrece de la posibilidad de producir prácticamente todo el año”, indicó el líder empresarial, haciendo alusión que el no tener estaciones climáticas marcadas es una ventaja competitiva.
Entre enero y julio de 2019, el aguacate hass ocupó el tercer lugar en crecimiento de productos agrícolas exportados desde el Valle del Cauca, comparado con el mismo período del año 2018, alcanzando una cifra de 4 millones 162 mil dólares y un aumento del 1.3% frente al mismo período del año anterior. Ventas representadas en más de 2 millones de kilos del producto.
Según ProColombia, los países compradores de aguacate vallecaucano fueron: Países Bajos, Arabia Saudita, España, Chile y especialmente Estados Unidos, que sobresale con un aumento de más del 500% y compras por US$652.000
Un mercado en el que aún estamos ‘verdes’
Para algunos analistas consultados, sí es importante que el Valle del Cauca tenga esta gran oportunidad para aprovechar el mercado, sinembargo advierten que Colombia apenas está en el camino de aprendizaje en un negocio dominado mundialmente por México. Algunos creen que esta oleada debe ser tomada con mesura puesto que no es un cultivo que de sus réditos en el corto plazo y si el pequeño productor no está preparado podría llevarse sorpresas.
Hay que tener en cuenta que para que un cultivo de hass empiece a dar una producción mínima se debe esperar cuatro años, y para que esta sea estable al menos siete. Se requiere inversión, paciencia y sobre todo garantizar un producto de excelente calidad.
El otro aspecto a tener en cuenta es que el Valle del Cauca apenas comienza a asomarse en este negocio y la mayoría de pequeños productores no cuenta con las normas internacionales que se exigen para exportar, por lo cual deben convertirse primero en proveedores de las grandes multinacionales que están llegando, las cuales compran el producto y terminan el proceso para poder cumplir con los estándares y venderle al mundo.
Certificados como el Global G.A.P establecen los parámetros de las buenas prácticas agrícolas exigidas, por ejemplo, por la Unión Europea, para poder aceptar un producto internacional y asegurar así la salud de sus ciudadanos. Incluso en Colombia se debe cumplir con un camino previo para obtener dicho certificado, que es marcado por una ruta de calidad establecida por el Instituto Colombiano Agropecuario (ICA).
Al depender de las multinacionales para poder exportar, los pequeños productores pueden tener un presente prometedor, pero estas grandes empresas también están comprando extensos terrenos y eventualmente tendrán su propia línea de producción con sus estándares establecidos. Hoy, estas compañías dependen del trabajo de los campesinos locales, lo cual podría ser muy diferente a futuro.
“Aquí lo importante es formar al campesino para que se formalice, para que adquiera una mentalidad empresarial, para que aprenda a ‘cultivar’ un negocio que es de 25 años y lograr entrar a ese círculo productivo”, concluyó Francisco Lourido, expresidente de la S.A.G. Valle del Cauca.
Otra crítica que ha surgido por parte de algunos sectores es el peligro de la desforestación de grandes terrenos para iniciar un monocultivo. Aquí el papel fundamental lo establecerán las entidades encargadas del control ambiental como la C.V.C. y el propio Ministerio de Agricultura, que deben velar por el cuidado de las cuencas hidrográficas.
Actualmente el Sistema General de Regalías financia un proyecto de investigación donde participan el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT), la Universidad Nacional y la Universidad del Valle.
Para Liseth Díaz, investigadora del CIAT, el proyecto busca mejorar la competitividad sostenible en las zonas montañosas del departamento a través de un juicioso proceso de investigación que propende por los modelos empresariales inclusivos, la organización de pequeños productores y grandes empresas para establecer lazos de confianza, con la participación incluida de la academia.
El boom hass
Actualmente Colombia cuenta con 20 mil hectáreas sembradas y en constante crecimiento, gracias a los acuerdos internacionales que en los últimos años han disparado las ventas al exterior. No obstante, el potencial es mucho mayor. Según proyecciones de Invest Pacific, sólo el Valle del Cauca puede ofrecer 160 mil hectáreas aptas para el cultivo; actualmente 3.300 están siendo utilizadas.
El Valle del Cauca está en el selecto grupo de regiones que cultivan el producto pues cuenta con zonas montañosas que superan los 1.800 metros sobre el nivel del mar, propicias para garantizar su cultivo. Municipios como Roldanillo, La Unión y Toro están marcando el ritmo de producción.
Francisco Lourido, exgerente de la SAG-Valle, indicó que este producto tiene muchas ventajas competitivas ya que soporta los embates del transporte y, aunque tiene una vida de 30 días después de cosechado, la cercanía al puerto de Buenaventura es una fortaleza frente a sus competidores.
“El reto ahora es convencer a los empresarios para pensar en cambiar actividades como la ganadería y apostarle al aguacate, que genera muchos más empleos por hectárea a un menor costo de producción” indicó el líder gremial.
Y es que en esto tiene mucho que ver el proceso de paz del país. Zonas que anteriormente eran de difícil acceso por la presencia de grupos armados al margen de la Ley, hoy son el escenario perfecto para el cultivo y para la llegada de multinacionales.
México es el mayor productor mundial de aguacate hass y puede llegar a suplir el 80 por ciento del consumo de los norteamericanos, pero ahora tienen un grave problema: las amenazas del presidente Donald Trump sobre medidas especiales para controlar la migración y el control en las fronteras, han hecho que el precio se dispare más de un 30%, la cifra más alta en la última década. Actualmente su valor por libra ronda los 2.5 dólares. Con un valor por kilo de 2 dólares en promedio, el aguate hass colombiano tiene ahora su gran oportunidad.
Colombia ya se encuentra en el grupo de países exportadores, pero a un nivel menor. Entretanto el Valle del Cauca tiene un enorme potencial para ser una verdadera despensa agrícola para el mundo: variedad de climas y suelos, cercanía al puerto de Buenaventura, infraestructura vial y, por supuesto, un gran talento humano.