Arte, naturaleza e infraestructura, la clave

Medellín una ciudad sorprendente

jueves 28 de octubre, 2021

Medellín es uno de los destinos más visitados de Colombia, los negocios y el turismo, su principal motor. Es una ciudad en la que la memoria, la inflexión y la transformación atraen a propios y extranjeros que se enamoran de una cultura con un alto nivel de resiliencia y desarrollo que se refleja en cada persona que hace parte de esta cadena de valor.

Llegar a Medellín es hacer un recorrido que sorprende desde el primer tramo que recorres. Cuando el punto de arribo es el aeropuerto José María Córdova, se encuentran con el Túnel de Oriente, que con 8,2 kilómetros de longitud se convirtió en el túnel vial más largo en operación en América Latina y que acorta el tiempo de circulación entre la ciudad de Medellín y el aeropuerto internacional de 45 a 18 minutos.

Un proyecto revolucionario que bordeó la naturaleza sin dañarla y que los hace sentir orgullosos al considerar la obra como un referente de movilidad e ingeniería.

Su arquitectura traspasa lo estético para convertirse en la base de una transformación social y cultural sostenible que evidencia las razones por las que Medellín pasó de ser la capital mundial del crimen organizado a ser la ciudad más innovadora del mundo por encima de Nueva York y Tel Aviv.

Y es así como su diversidad y desarrollo permiten que desde la perspectiva turística se muestre como una ciudad versátil, un atractivo que abre muchas puertas al ofrecer de diferentes maneras lo que siempre busca el turista.

Su gente hace parte de esa magia que hace que en Medellín se respiré un ambiente de servicio, de amabilidad y calidez, una ciudad agradable de visitar por su gente, su arquitectura, sus noches, su vida.

“Cuando llega un visitante para nosotros es como si llegara un familiar. Sin ser serviles los hacemos sentir en casa, tenemos muchas cosas para mostrar” aseguró Lina Alzate, guía de turismo de la ciudad de Medellín.

De la 3 a la 13

Escuchar que en Medellín se vive un proceso de acupuntura, es entender el proceso de ciudad desde el símil de una técnica que interviene puntos estratégicos para tratar el dolor, y eso se ve claramente cuando caminas cada una de sus calles.

Manrique, en la Comuna 3, es uno de esos puntos de acupuntura que buscan a través del arte borrar ese historial de dolor que algún día los marcó.

Allí Unión Latina y El Balcón de los artistas reflejan esas experiencias de transformación social que tienen como herramienta principal el baile para impactar a la comunidad.

“El trabajo que hacen estas corporaciones es quitarle a las esquinas los niños y los jóvenes. Es coger una parte de Medellín que estaba olvidada y dejarla florecer a partir de unas danzas, del baile, del arte. Esto se logra gracias a la unión de personas que quisieron darle esa cara diferente a este sector” explicó Natalia Hurtado, guía profesional de turismo.

Este desarrollo que se vive en la 3 es parte del modelo de desarrollo y transformación que se inició en la Comuna 13, considerado por muchos durante décadas el lugar más peligroso de Medellín.

Una comuna en la que sólo se hablaba de narcotráfico, pandillas, armas, paramilitarismo, guerrillas, es decir de violencia.

Pero un día la ciudad se cansó de ser un sinónimo de delincuencia y crimen organizado para el mundo y empezó a dar el giro que la transformó para siempre.

Los gobiernos locales le empezaron a apostar a la seguridad desde diferentes estrategias y los ciudadanos hicieron lo propio desde diferentes escenarios.

“Nos propusimos recibir personas con hospitalidad y romper con ese estigma que nos acompañaba. La violencia marcó la historia de la ciudad pero empezamos a mostrar que éramos gente emprendedora, que veníamos de esa cultura cafetera, de levantarnos temprano, sembrar, de ser productivos, de estar en función constante.

Empezamos a trabajar con las personas, las comunidades, a rescatar a los muchachos de las esquinas y a cambiar vicio por trabajo y ese fue el punto clave para decirle al mundo que Medellín es una ciudad que puedes disfrutar, en la que te puedes quedar. Es así como muchos extranjeros que vienen se quedan, compran propiedades, hacen negocios. Todos aportamos para ser lo que hoy somos” explicó Enrique Páez, productor y comunicador social experto en experiencias de marca.

Subir las escaleras de la Comuna 13, es transitar por un lugar seguro, tranquilo, lleno de arte y cultura. Toda la comunidad hace parte de este recorrido colorido y lleno de murales que cuentan su historia pero también su transformación.

Grupos urbanos cuentan historias de la calle y las bailan con pasos tan complejos e increíbles como sus historias mismas pero a la vez dan una sensación de resiliencia única que los hace admirables y asombrosos.

Las escaleras eléctricas y el tobogán desde el que propios y turistas se pueden deslizar hacen este recorrido exótico y maravilloso. Nadie se va de la 13 sin por lo menos una camiseta que registre su paso por allí, pero sobretodo nadie se va de la 13 sin entender que la vida si da oportunidades, que hay maneras de ver la vida diferente, que hay oportunidades sin importar que tan fuerte es la adversidad, que todos nos podemos transformar. Quien visita la Comuna 13, nunca la va a olvidar.

El tango

En la historia de Medellín se cuenta como los obreros que construyeron el ferrocarril de Antioquia se fueron quedando en la ciudad, una ciudad en la que sonaba tango y algún que otro bambuco o cumbia.

Pero era precisamente el tango el que tenía ese sentido melancólico y bohemio, por eso se quedó en las personas y que lo adoptaron escuchándolo en las cantinas y los bares a los que podían ir.

En 1972 nace la Casa Museo Gardeliana que fue inaugurada por el señor Leonardo Nieto. Una casa que tiene la galería de los recuerdos más importantes de Carlos Gardel y no solamente de él sino de artistas que llegaron y se quedaron en la memoria de la ciudad. Esta es una casa que desde el 2012 fue considerada patrimonio histórico y cultural de la ciudad de Medellín.

Leonardo Nieto fue un argentino que cuando vino a Medellín y se dio cuenta que la gente vivía y disfrutaba el tango pero no tenía un sitio donde disfrutar de esta actividad y se compró la casa y montó un bar donde la gente se sintiera acogida.

Traía artistas de Argentina y en la parte de atrás de la casa tenía unas piezas en las que los alojaba. Nombres como Libertad Lamarque, Hugo del Carril, Armando Moreno, Piero, Jorge Luis Borges y muchas personalidades más que veían este lugar como un paso infaltable por Medellín.

Muchos pasos se dan en Medellín a ritmo de tango. Escaleras registran las letras de las inolvidables canciones de Gardel, bares y cantinas aún evocan recuerdos a través de su música y las escuelas de baile enseñan a bailar tango a grandes y pequeños como un ícono más de su cultura.

Es así como Carlos Gardel, el cantante argentino que en 1935 fue invitado a la ciudad y que encontró la muerte en este país tras un trágico accidente aéreo, tiene en el aeropuerto de Medellín, hoy aeropuerto regional, una estatuilla en su honor y cada año en junio se realiza el Festival internacional del tango.

Medellín vibra, baila, siente y respira este género musical y por eso después de Buenos Aires es la segunda ciudad considerada capital del tango.

Esta iniciativa de promoción turística es gracias al apoyo de Fontur, Anato y la Alcaldía de Medellín.

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