El culto se caracteriza por reclutar a personas adineradas
Polémica por templo de Lucifer en Quindío, ¿debe ser cerrado?
Nadie se imaginaría que en un país católico, apostólico y romano existiese una iglesia que le rinde culto al peor enemigo del cristianismo, Lucifer. Este “santuario” denominado Templo Luciferino Semillas de Luz va a entrar nuevamente en una batalla legal, esta vez con la nueva gobernadora ad hoc.
Este templo fue inaugurado en diciembre del año 2015, en el municipio de Quimbaya, en el departamento del Quindío. Esta estructura se mantuvo en funcionamiento gracias a donaciones de las personas, mayormente del exterior, que simpatizaron con este culto cuyos objetivos son “apadrinar almas y así reunir su ejército espiritual del ángel de luz y prepararlo con la doctrina basada en la historia ya que nos encontramos en un nuevo despertar donde el conocimiento y la sabiduría ya está siendo revelada”, según se expresa en la misión del culto.
En 2016 la iglesia estuvo en el ojo del huracán por dos situaciones; se presumía que el recinto funcionaba de forma ilegal y no cumplía con la normativa en su construcción, además el simbolismo como cruces invertidas, un pentagrama, la estatua de un demonio que parece ser Lucifer y otro objetos que incomodaban a la comunidad.
La iglesia fundada por Víctor Damián Rozo, actualmente congrega, entre una y dos veces al mes, a los seguidores de este ángel caído y a quienes no siguen a ningún culto.
Damián, como se hace llamar el fundador, afirma que son una religión complemente diferente a los satanistas, no hacen sacrificios y mucho menos apoyan el mal. Por otra parte, solo aceptan personas de la alta sociedad e intelectuales.
El caso llegó a la Gobernación de Quindío pero no pasó a mayores, puesto que el Gobernador se declaró impedido. Ahora desde la presidencia se asignó una gobernadora ad hoc, quien será la encargada de lidiar con este templo, la designada será Beatriz Lorena Ríos Cuéllar, directora técnica de Asuntos Religiosos del Ministerio del Interior.
En tanto, se viene nuevamente otra batalla jurídica entre quienes están con “Dios” y quienes adoran al “Diablo”, la problemática radica en el artículo 19 de la carta magna, el cual especifica “se garantiza la libertad de cultos. Toda persona tiene derecho a profesar libremente su religión y a difundirla en forma individual o colectiva. Todas las confesiones religiosas e iglesias son igualmente libres ante la ley”, que cobija a los luciferinos.