Conmebol revisó las imágenes y decidió desconocer la determinación del árbitro
Los escándalos de la Libertadores
Antes del vergonzoso suceso de la final enredada entre River y Boca, La Copa Libertadores padeció distintas situaciones bochornosas que involucraron a estos dos equipos.
Bruno Zuculini jugó siete partidos suspendido (la fase de grupos y la ida ante Racing de octavos) con River sin que ningún rival lo advirtiese, mientras que a Boca le pasó lo mismo con Ramón Ábila, quien tuvo que quedar al margen de la vuelta ante Libertad después de hacer un gol en el primer cruce, también en octavos, por una pena pendiente de su etapa en Huracán.
Marcelo Gallardo fue quien más lo sufrió, ya que primero no pudo dirigir la vuelta de los octavos ante Racing y la semifinal en Porto Alegre contra Gremio por salir tarde a la cancha en el segundo tiempo.
Luego, en Brasil incumplió la prohibición de entrar al vestuario, por lo que fue duramente sancionado por la Conmebol con cuatro fechas y la prohibición de estar en La Bombonera en la primera final.
Guillermo Barros Schelotto también fue castigado en las mismas instancias (ante Libertad y Palmeiras), pero lejos estuvo de quedar al margen de las definiciones porque no hizo nada fuera de lugar mientras estuvo suspendido.
Dedé, el futbolista de Cruzeiro que le produjo la fractura de mandíbula a Esteban Andrada (Boca), fue expulsado luego de dicha acción en La Bombonera, revisión del VAR mediante.
Sin embargo, el Tribunal de Disciplina de la Conmebol revisó las imágenes y decidió desconocer la determinación del árbitro.
Encima, el brasileño pudo jugar la vuelta en la que su equipo quedó eliminado y vio la tarjeta roja nuevamente por juego brusco.