2026: así se encarecerá el costo de vida en Colombia
Escalada de incrementos ¿Cuáles son los gastos que más subirán?
El inicio de 2026 traerá consigo un aumento generalizado en el costo de vida de los colombianos. Aunque el incremento del salario mínimo —cercano al 23 %— elevará el ingreso de quienes devengan este salario, el efecto combinado con la inflación de 2025, que cerró alrededor del 5,10 %, activará una cadena de ajustes automáticos en bienes, servicios, tarifas e impuestos que presionarán el presupuesto de los hogares.
Cada año, el dato final del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el nuevo salario mínimo sirven como base para actualizar múltiples rubros de la economía.
Para 2026, este efecto será más fuerte debido a la magnitud del ajuste salarial y a que la inflación se mantuvo por encima de la meta del Banco de la República, fijada en 3%.
Educación: matrículas más costosas
Uno de los primeros impactos se sentirá en la educación. Las matrículas escolares y universitarias se ajustan con base en el IPC, por lo que las familias deberán asumir incrementos cercanos al 5,10%.
Este aumento se aplica desde el inicio del año lectivo y afecta tanto a colegios como a instituciones de educación superior, incrementando el gasto fijo anual de los hogares con hijos en etapa escolar o universitaria.
Transporte: viajar será más caro
El transporte será uno de los frentes con mayores incrementos. Los peajes en todo el país subirán de acuerdo con su indexación al IPC, encareciendo los desplazamientos por carretera.
A esto se suma el aumento de los pasajes intermunicipales, que podrían superar el 25 %, impulsados por el mayor costo laboral derivado del salario mínimo y por el encarecimiento de insumos operativos.
Los combustibles también registran ajustes desde el 1 de enero de 2026. Los aumentos en los precios de la gasolina y el diésel (ACPM) se trasladan directamente al transporte público y de carga, y terminan impactando el precio final de alimentos y otros bienes de consumo.
Vivienda: arriendos, administración y VIS al alza
En vivienda, los cánones de arrendamiento urbano tendrán un incremento máximo del 5,10 %, correspondiente a la inflación de 2025.
Aunque la ley permite pactar aumentos menores, en la práctica este reajuste representa una presión adicional para los hogares que ya destinan una parte significativa de su ingreso al pago de vivienda.
Las cuotas de administración en conjuntos residenciales y copropiedades también subirán con fuerza. En muchos casos, estos cobros están indexados al salario mínimo, por lo que podrían aumentar hasta un 23 %.
Servicios como vigilancia y aseo, que representan entre el 60 % y el 70 % del presupuesto de una propiedad horizontal, serán los principales responsables del ajuste.
Este impacto afectará a más del 60 % de las familias colombianas que viven en copropiedad, incluso a aquellas cuyos ingresos no están atados al salario mínimo.
El aumento del salario mínimo también encarece el precio de la Vivienda de Interés Social (VIS) y la Vivienda de Interés Prioritario (VIP), ya que su valor se calcula en salarios mínimos.
Las familias que escrituraron o escriturarán a partir de enero de 2026 deberán asumir precios más altos, incluso si el proceso de compra comenzó en 2025.
Servicios públicos: más gasto mensual
Las tarifas de servicios públicos como agua, energía, gas y acueducto se ajustarán con base en el IPC, lo que incrementará el gasto mensual de los hogares.
Este aumento, aunque individualmente puede parecer moderado, se suma a otros incrementos y reduce el margen de maniobra del presupuesto familiar.
Pensiones, aportes y trámites
Las pensiones superiores a un salario mínimo también se reajustan con el IPC, lo que incrementa el ingreso de algunos pensionados. Sin embargo, este aumento puede verse rápidamente absorbido por el encarecimiento general del costo de vida.
En paralelo, los trabajadores independientes que cotizan a salud y pensión a través de la Planilla Integrada de Liquidación de Aportes (PILA) enfrentarán mayores desembolsos mensuales debido al nuevo salario mínimo, lo que impacta directamente sus finanzas personales.
Impuestos y otros ajustes
Desde el 1 de enero de 2026 comenzaron a regir nuevos tributos y ajustes. El IVA para licores, vinos, aperitivos y juegos de azar en línea subió al 19 %.
También se registran aumentos en los impuestos al tabaco y los cigarrillos, y se estableció un nuevo límite para importaciones exentas de hasta USD 50.
En materia patrimonial, se implementaron cambios con tasas que podrían llegar hasta el 5 % para los sectores de mayores ingresos.
Empresas y empleo: costos en aumento
Desde la óptica empresarial, el incremento del salario mínimo tiene un efecto multiplicador sobre los costos laborales. El salario base de $1.750.905, más el auxilio de transporte, eleva el costo real por trabajador a más de 2,9 millones de pesos mensuales al sumar seguridad social, parafiscales, primas, cesantías y vacaciones.
En sectores intensivos en mano de obra —como vigilancia, hotelería, turismo, construcción y gastronomía— el impacto es crítico.
En vigilancia privada, el costo mensual de un puesto permanente con tres turnos pasará de 15,3 millones a cerca de 18,8 millones de pesos, y podría llegar hasta 19,6 millones si se suman los efectos de la reducción de la jornada laboral y los recargos nocturnos.
En hotelería, donde la nómina puede representar hasta el 50 % de los costos operativos, el ajuste altera de forma significativa la planeación financiera.
Un año de mayor presión para el bolsillo
En conjunto, 2026 se perfila como un año de mayores gastos para los hogares colombianos. Aunque el ingreso mínimo aumenta, los incrementos en cadena —en educación, transporte, vivienda, servicios, impuestos y aportes— harán que muchas familias enfrenten un presupuesto más ajustado, con menos margen para el ahorro y mayores retos para la planificación financiera.