El inicio de 2026 no trajo el dinamismo esperado para la economía colombiana.
La desaceleración económica persiste: señales mixtas en el arranque de 2026
La actividad productiva del país mantuvo una tendencia de enfriamiento, afectada por la persistencia de factores de incertidumbre tanto internos como externos.
El dato más destacado: el crecimiento estimado para el trimestre móvil terminado en febrero fue de apenas 2,3% anual, una desaceleración frente al 2,5% observado en enero y al 3,8% de febrero de 2025.
Así lo reportó el más reciente reporte NowCast Bancolombia, en el que uno de los datos más relevantes es la contracción mensual de 2,3% en el indicador ajustado por estacionalidad, lo cual evidencia una pérdida de tracción significativa respecto al mes anterior.
En la comparación interanual, la actividad apenas creció 1,2%, frente al 3,8% de hace un año. Estos resultados son coherentes con la revisión a la baja de la proyección de crecimiento para el primer trimestre, que pasó de 2,5% a 2,4% según el mismo indicador, alejándose de las expectativas del mercado (2,8%) y de la proyección oficial de Bancolombia (3,2%).
Un panorama sectorial desigual
El análisis sectorial contenido en el mapa de calor del informe muestra un panorama fragmentado. Mientras sectores como agricultura y servicios financieros mostraron una aceleración en febrero, otros clave como industria, comercio y construcción —intensivos en mano de obra no calificada— continuaron desacelerándose.
En particular, el sector de comunicaciones siguió en contracción, siendo el único que se mantiene con crecimiento negativo sostenido.
Llama la atención la caída progresiva del comercio, que pasó de crecer 6,4% en julio de 2025 a apenas 3,5% en febrero de 2026.
La industria, que había alcanzado variaciones positivas en la segunda mitad del año pasado, cayó a un modesto 0,1%, y la construcción se desaceleró a solo 0,7%. Este comportamiento anticipa desafíos en el mercado laboral y en el consumo masivo.
Expectativas a la baja y señales de cautela
La diferencia entre la expectativa de crecimiento del NowCast (2,4%) y la del consenso de mercado (2,8%) para el primer trimestre refleja una creciente cautela en los análisis prospectivos.
La pérdida de impulso en los sectores productivos y la contracción mensual registrada indican que el rebote observado a finales de 2025 podría no consolidarse.
La reducción en la estimación anual móvil (de 2,4% en 2025 a 2,3% en 2026) también sugiere que los motores de crecimiento no están sincronizados.
Mientras algunos sectores públicos como la administración pública mantienen ritmos elevados (4,5%), las ramas ligadas a la inversión privada presentan signos claros de agotamiento.
Esto es consistente con las cifras de inversión y déficit por cuenta corriente divulgadas por otras fuentes como el Banco de la República y Anif.
¿Qué implica para el resto del año?
El débil inicio de 2026 pone en duda la solidez de la recuperación que se vislumbraba hacia finales del año anterior.
Aunque las exportaciones han sorprendido positivamente y ciertos sectores puntuales mantienen resiliencia, la economía sigue enfrentando un entorno complejo: tasas de interés aún elevadas, incertidumbre fiscal y un consumo que muestra señales de fatiga.
Para evitar una desaceleración más pronunciada, será clave reactivar la inversión privada, impulsar proyectos de infraestructura y reforzar la confianza de los agentes económicos.
La política monetaria también podría jugar un papel relevante si se acelera el ciclo de recorte de tasas.