Refuerza las expectativas de cautela monetaria
La inflación repunta en enero
La inflación en Colombia retomó su impulso alcista en enero, superando las expectativas del mercado y encendiendo alertas sobre las presiones que ejercerá el aumento del salario mínimo en los próximos meses.
Tanto el análisis de Anif como el reporte de Itaú coinciden en que el incremento inflacionario se concentra en sectores sensibles como servicios, alimentos y transporte, con impactos directos sobre el bolsillo de los hogares.
Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), el Índice de Precios al Consumidor (IPC) anual se ubicó en 5,35 %, con una variación mensual de 1,18 %.
Esta cifra representa un repunte de 25 puntos básicos respecto al cierre de 2025, y es la variación más alta para un mes de enero desde 2023.
Itaú resalta en su informe que este comportamiento refleja el “efecto de indexación” por el ajuste del salario mínimo y la inflación pasada, que se traslada a contratos, tarifas y precios de servicios regulados.
Servicios: el motor de la inflación
El componente de servicios fue el principal responsable del alza en el IPC, explicando el 72 % del aumento anual. En particular, los servicios de comida en establecimientos mostraron un aumento anual del 9,2 %, mientras que el arriendo efectivo subió 0,49 puntos porcentuales.
Esta dinámica responde tanto al encarecimiento de costos laborales —impulsado por el incremento del salario mínimo de 12 %— como a la inercia de precios típicamente registrada en el primer trimestre del año.
“Servicios como el trabajo doméstico aumentaron 10,8 % anual, por encima del 7,4 % registrado en enero del año pasado”, destaca Anif, lo cual evidencia una presión importante sobre sectores que emplean mano de obra intensiva y cuyos precios están atados a los ajustes salariales.
Alimentos y transporte también contribuyen
Aunque en menor medida, los alimentos también tuvieron un peso relevante en la inflación mensual. Productos como carne de res (2,55 %), frutas frescas (2,39 %) y café (0,18 %) impulsaron el índice en enero, sumando 0,31 puntos porcentuales al total. Esta situación representa una amenaza directa a la canasta básica de los hogares más vulnerables.
Por su parte, el transporte urbano experimentó un alza de 5,1 %, en línea con los reajustes tarifarios de comienzos de año. Itaú señala que este incremento “es consistente con la dinámica regulatoria habitual y con la presión por mayores costos de operación en el sector”.
Inflaciones básicas también se aceleran
El reporte de Itaú también hace énfasis en el comportamiento de las inflaciones básicas que monitorea el Banco de la República. Las cuatro métricas clave que sigue el emisor —sin alimentos ni regulados, sin alimentos ni regulados ajustada, sin alimentos, y sin regulados— aumentaron en enero.
Este patrón refuerza la señal de que las presiones inflacionarias no son solo coyunturales, sino que reflejan una tendencia más amplia dentro de la economía.
“Este aumento en las inflaciones básicas sugiere que el traspaso del salario mínimo a los precios podría intensificarse en los próximos meses, lo que representa un desafío adicional para la política monetaria”, concluye Itaú.
Reacción del mercado y perspectivas
La sorpresa inflacionaria de enero ya empieza a influir en las expectativas del mercado. Las tasas de negociación de deuda pública han ajustado al alza, reflejando una posible revisión de las perspectivas sobre el ritmo de reducción de tasas por parte del Banco de la República.
Desde Anif advierten que “estos son apenas los efectos iniciales del alza del salario mínimo” y proyectan que en los próximos meses podrían presentarse nuevas presiones que dificulten el retorno de la inflación a la meta del 3 %.
La entidad prevé que el emisor mantendrá una postura cautelosa, y no descarta nuevos ajustes si las presiones se intensifican.
¿Riesgo de una nueva espiral?
El comportamiento de enero es una señal temprana de que el camino de regreso al rango meta de inflación será más complejo de lo esperado.
Con servicios y alimentos al alza, y con un entorno externo aún incierto, tanto ANIF como Itaú coinciden en que el Banco de la República tendrá que moverse con cautela para evitar una espiral inflacionaria.
La clave estará en monitorear los efectos rezagados del incremento salarial, el comportamiento del tipo de cambio y la demanda interna, en un contexto donde el margen de maniobra se reduce si persiste la presión sobre los precios.