Expertos recomiendan anticiparse a los cambios tributarios

Las empresas que se preparen desde hoy llegarán más fuertes al cierre de 2026

Foto: Pixabay
miércoles 1 de julio, 2026

El segundo semestre del año no solo representa la recta final del calendario empresarial, sino también uno de los periodos más importantes para la planeación tributaria.

Nuevos vencimientos, cambios normativos, decisiones judiciales y obligaciones fiscales obligan a las empresas a revisar desde ahora sus procesos internos para evitar contingencias y tomar decisiones financieras con mayor tranquilidad.

Así lo advierte Luisa Fernanda Motta Villarruel, directora de Impuestos de Ávila Toro Boutique Legal y miembro del Grupo de Estudio Tributario de la Cámara de Comercio de Cali, quien considera que muchas empresas esperan hasta los últimos meses del año para organizar su información, cuando gran parte del trabajo puede adelantarse desde ahora.

“El segundo semestre debe verse como una oportunidad para hacer una revisión preventiva. Organizar la información con anticipación permite minimizar riesgos, fortalecer el cumplimiento tributario y llegar al cierre del año con una visión mucho más clara de la situación financiera de la empresa”, señala la experta.

Nuevas reglas desde julio

Uno de los principales aspectos que las compañías deberán revisar es la entrada nuevamente en vigor del Decreto 572 de 2025, que comenzó a aplicarse desde el 1 de julio de 2026.

La norma modifica las tarifas de autorretención en la fuente para determinados sectores económicos y actualiza las bases mínimas para practicar retenciones, cambios que obligan a las empresas a ajustar sus procedimientos internos.

“Es fundamental actualizar los sistemas contables, revisar las parametrizaciones de los software financieros y coordinar oportunamente los cambios con proveedores y áreas administrativas. Una correcta implementación evita errores que posteriormente pueden convertirse en sanciones o mayores costos”, explica Motta.

La especialista también recomienda evaluar el impacto que estos cambios pueden generar sobre el flujo de caja, especialmente en empresas con altos volúmenes de operaciones sujetas a retención.

Vienen nuevos vencimientos

El calendario tributario también trae nuevas obligaciones que requieren preparación.

Durante agosto comenzarán los vencimientos para la declaración de renta de personas naturales, mientras que en septiembre deberán cumplirse las obligaciones relacionadas con precios de transferencia para las empresas que realizan operaciones con vinculados económicos.

A esto se suma la segunda cuota del impuesto al patrimonio para quienes estén obligados a pagarlo y las obligaciones informativas relacionadas con activos en el exterior.

Para la experta, el mayor error consiste en esperar la fecha límite. “Cumplir oportunamente no solo evita sanciones, sino que permite revisar con mayor detalle la información, corregir inconsistencias y tomar decisiones tributarias con mayor seguridad”, afirma.

Una sentencia que cambia la forma de preparar una fiscalización

Además de los cambios normativos, durante este año una decisión del Consejo de Estado introdujo un elemento que merece especial atención por parte de las empresas.

La Sentencia 27785 de marzo de 2026 precisó que las consignaciones bancarias pueden servir como un indicio para iniciar una revisión por parte de la Dian, pero por sí solas no constituyen prueba automática de ingresos gravables.

Aunque la decisión representa una garantía para los contribuyentes, también aumenta la importancia de conservar soportes documentales suficientes.

“Las empresas deberían construir desde ahora un verdadero archivo de defensa tributaria. Contratos, facturas, conciliaciones bancarias, certificados y todos los documentos que expliquen cada operación pueden convertirse en el principal respaldo ante una eventual fiscalización”, recomienda Motta.

Las políticas contables también son estrategia

Otro aspecto que suele pasar desapercibido es la actualización de las políticas contables.

Según la especialista, estas no deben verse únicamente como un requisito formal, sino como una herramienta estratégica para reflejar adecuadamente la realidad económica de cada organización.

Aspectos como el reconocimiento de ingresos, la valoración de inventarios, las provisiones, la clasificación de activos, el tratamiento de préstamos entre socios o los métodos de depreciación deben responder a la operación real de la empresa y mantenerse alineados con la normativa vigente.

“Cuando las políticas contables reflejan correctamente el negocio, los estados financieros ofrecen información más confiable y fortalecen la posición de la empresa frente a cualquier proceso de revisión por parte de la administración tributaria”, explica.


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