En medio de la peor crisis de la historia venezolana
Maduro asume con el mínimo apoyo
Con sólo tres presidentes confirmados, Cuba, Bolivia y Nicaragua, Nicolás Maduro asume hoy un nuevo mandato el cual ha sido desconocido por la mayoría de países de la región y hasta por la iglesia misma de su país.
El no haber contado con comicios realizados de manera libre y voluntaria de acuerdo a lo establecido por la Constitución del vecino país hace ilegítima la elección de Maduro para el período 2019-2025.
El Grupo de Lima sentó uno de los más fuertes precedentes al establecer luego de una reunión en Quito, frente a las elecciones que le habrían dado la victoria a Maduro, que estas: “No contaron con la participación de todos los actuales políticos venezolanos ni con la presencia de observadores internacionales independientes ni con las garantías y estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y trasparente, en consecuencia no reconoce la legitimidad del nuevo periodo presidencial del régimen de Nicolás Maduro” .
El Grupo, conformado por 14 países, le pidió a Maduro que transfiriera el poder a la Asamblea Nacional Constituyente de Venezuela, mientras se adelanta un nuevo proceso electoral en Venezuela y se elige a un nuevo Gobierno con todas las garantías.
Ante esto Maduro dio un ultimátum de 48 horas para rectificar su postura sobre Venezuela, amenazando que de no hacerlo tomaría urgentes y crudas medidas diplomáticas.
Lo que viene
Una vez se posesione hoy Nicolás Maduro se espera que se intensifique la presión internacional representada especialmente en sanciones diplomáticas a personas y funcionarios que representen o trabajen con la dictadura.
Los venezolanos seguirán viviendo en medio del hambre, la represión y los efectos de ser un país sin apoyo y aislado.
Por otra parte se espera que en algún momento mandos medios y altos del Ejército con moral, creen la grieta que se requiere para lograr la fractura que acabaría con el único estandarte que sostiene a Maduro, el poder con armas.
Por su parte los venezolanos esperan salidas democráticas y que la oposición logre articularse para que haya un gobierno de transición que permita unas elecciones libres, aunque estos aires esperanzadores se ven ahogados por la crisis y la impotencia que sufre un país en el que la desconfianza es la que reina.