Un año decisión en la exploración espacial

El regreso a la Luna marca uno de los grandes retos de la exploración espacial en 2026

Foto: Pexels
lunes 19 de enero, 2026

El año 2026 se perfila como un punto de inflexión para la exploración espacial.

Tras décadas sin misiones tripuladas más allá de la órbita baja de la Tierra, la humanidad volverá a acercarse a la Luna, mientras agencias espaciales de todo el mundo afrontan desafíos técnicos, científicos y políticos que definirán el futuro de la exploración profunda, esta vez unidos en un gran un esfuerzo internacional.

El foco principal estará puesto en la misión Artemis II de la NASA.

Por primera vez desde el programa Apolo en los años 60 y 70 del siglo pasado, cuatro astronautas —tres estadounidenses y un canadiense— viajarán alrededor de la Luna en un sobrevuelo de diez días.

La misión no contempla un alunizaje, pero sí probar en condiciones reales la nave Orión y sus sistemas vitales, un paso imprescindible antes de que los humanos vuelvan a pisar la superficie lunar.

Los científicos lo catalogan comp un vuelo tripulado de alto riesgo, lejos de la protección inmediata de la Tierra, que pondrá a prueba la fiabilidad de la tecnología y la capacidad de respuesta ante emergencias.

La Luna será también escenario de una creciente competencia internacional.

En el verano de 2026, China lanzará la misión Chang’e 7 al polo sur lunar, una de las regiones menos exploradas y más prometedoras.

Allí, una nave robótica “saltadora” buscará hielo y otras materias volátiles en cráteres permanentemente en sombra.

El hallazgo de estos recursos podría reducir de forma significativa los costes de futuras misiones de larga duración, pero explorar estas zonas extremas supone enormes desafíos tecnológicos.

La misión, además, incorpora cargas útiles de varios países, reflejando un delicado equilibrio entre cooperación y rivalidad.

Nuevos retos

Más allá de la Luna, 2026 pondrá a prueba la capacidad humana para proteger su propio planeta.

En otoño, la Agencia Espacial Europea analizará un asteroide ya impactado de forma controlada en una misión previa, con el objetivo de mejorar las técnicas de desvío ante posibles amenazas futuras.

Comprender cómo reaccionan estos cuerpos es clave para una eventual defensa planetaria sobre todo de esos objetos que se acercan demasiado a la tierra y generan inquietud.

La ESA también pondrá en marcha la misión SMILE estudiará la magnetosfera terrestre, una barrera invisible pero esencial para la vida, mientras que BepiColombo entrará por primera vez en órbita de Mercurio, el planeta menos explorado del sistema solar debido a la extrema influencia gravitatoria y térmica del Sol que puede destruir cualquier objeto.

En conjunto, 2026 evidencia que el regreso a la Luna no es un gesto simbólico, sino parte de una estrategia más amplia.

La exploración espacial avanza entre riesgos, presupuestos ajustados y cooperación internacional, con la mirada puesta no solo en volver, sino en permanecer.

Año de proyectos

Por otra parte el proyecto Starship de SpaceX buscará demostrar la transferencia de combustible en órbita, vital para la exploración profunda y sostenible, enfrentando el complejo desafío de la física de fluidos en microgravedad.

Así mismo Starliner de Boeing busca validar este año su operatividad para garantizar acceso redundante y seguro a la Estación Espacial Internacional (ISS).

También se harán lanzamientos inaugurales de vehículos como el Ariane 6 y el Neutron (Rocket Lab) para expandir la capacidad de lanzamiento de los nuevos cohetes.

Japón también reforzará su presencia con la exploración robótica profunda con la misión MMX (JAXA) la cual visitará las lunas marcianas Fobos y Deimos para traer muestras a la Tierra en 2031.

Y China tendrá además Tianwen-2, una misión que busca traer buestras de un asteroide cercano a la Tierra conocido con el nombre de Kamoʻoalewa.

Otros retos tienen que ver con el estudio de la materia oscura y los exoplanetas para lo cual la NASA hará el lanzamiento del telescopio espacial Nancy Grace Roman.

También la ESA hará el lanzamiento del Observatorio solar SMILE para investigar la interacción Sol-Tierra.

Por otra parte, la inversión privada dará un paso importante con los avances en la construcción de estaciones espaciales privadas como Haven-1 (Vast) y sistemas de órbita comercial.


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