De Ríofrío a representar a más de 30.000 estudiantes
El liderazgo comenzó en casa: la historia de Jampier Meneses Rivas entre el trabajo comunitario y la representación estudiantil
En su hogar observó a sus padres participar de manera constante en actividades dirigidas a apoyar a otras personas.
La recolección de regalos para niños durante diciembre, la entrega de útiles escolares y distintas jornadas de apoyo social hicieron parte de un entorno que, con el paso del tiempo, despertó su interés por las causas comunitarias.
Esa experiencia se convirtió en el primer punto de una historia que más adelante se trasladó a escenarios juveniles, universitarios y de representación estudiantil.
Cuando ingresó a la Universidad del Valle, sede Tuluá, para estudiar Trabajo Social, ese interés encontró un nuevo espacio.
El contacto con los movimientos sociales y las discusiones propias de la vida universitaria ampliaron su participación.
A partir de 2019 comenzó a involucrarse en el movimiento estudiantil y, durante las movilizaciones sociales registradas en Colombia en los años siguientes, fortaleció ese proceso.
Según explica, ese contexto le permitió comprender con mayor profundidad las dinámicas de organización colectiva y el papel de la participación juvenil dentro de la universidad.
Sin embargo, el recorrido no había comenzado en el campus universitario. Antes de llegar a Tuluá ya desarrollaba actividades en Ríofrío, municipio donde inició procesos de liderazgo a través del deporte y posteriormente en iniciativas sociales y ambientales.
Esos primeros espacios marcaron el inicio de un camino que después se ampliaría hacia escenarios institucionales de participación juvenil.
El paso por los Consejos de Juventudes
La experiencia construida en Ríofrío llevó a Jampier Meneses Rivas a participar en uno de los mecanismos de representación creados para la población joven.
Fue elegido integrante del Consejo Municipal de Juventudes de su municipio y posteriormente, los consejeros de la zona centro del Valle del Cauca lo designaron como representante ante el Consejo Departamental de Juventudes.
Ese recorrido le permitió establecer relaciones con jóvenes de distintos municipios y conocer otras dinámicas de participación ciudadana.
Paralelamente, mantuvo su presencia en la Universidad del Valle, donde continuó vinculado al movimiento estudiantil y a los procesos organizativos impulsados desde diferentes programas académicos.
En 2021, junto con estudiantes del programa de Trabajo Social, participó en la conformación de Rebelión Estudiantil, organización que continúa vigente.
Más adelante también hizo parte de Univalle Avanza, un proceso estudiantil que reúne estudiantes de distintas sedes regionales de la Universidad del Valle.
Ambos espacios, según relata, se consolidaron alrededor del trabajo colectivo y de la representación de las necesidades del estudiantado.
Llegar al Consejo Académico
La participación en esas organizaciones desembocó en una candidatura para representar a los estudiantes ante el Consejo Académico de la Universidad del Valle.
Más de mil estudiantes respaldaron su aspiración y posteriormente fue reelegido para un segundo periodo, desde donde continúa participando en las discusiones institucionales que involucran al estamento estudiantil.
Desde ese espacio afirma representar a una comunidad de más de 30.000 estudiantes.
Su trabajo se centró en la presentación de propuestas relacionadas con el bienestar universitario y con el fortalecimiento del sistema de regionalización de la Universidad del Valle.
Entre las iniciativas que destaca se encuentra el impulso al bono de alimentación para estudiantes de la jornada nocturna, además de acciones dirigidas a fortalecer la oferta académica y los espacios de integración dentro de las sedes regionales.
El ejercicio de representación también lo llevó a promover actividades deportivas, culturales y de formación.
Una de ellas fue la Escuela de Liderazgo Estudiantil y Juvenil Jaime Garzón, organizada con el respaldo de la universidad y orientada a estudiantes interesados en fortalecer sus capacidades de liderazgo.
Según la información suministrada, el proceso reunió a más de cien jóvenes de la institución.
Los desafíos detrás del liderazgo
El recorrido, explica Meneses, también estuvo acompañado por dificultades. Una de ellas corresponde a las barreras institucionales que aparecen cuando se buscan transformaciones dentro de organizaciones públicas y universitarias.
Otra tiene relación con el adultocentrismo, entendido como la percepción de que las opiniones de las personas jóvenes pueden recibir un menor reconocimiento en algunos espacios de toma de decisiones.
A esos desafíos suma experiencias relacionadas con la seguridad. Durante su trayectoria como líder estudiantil y social, afirma haber sido víctima de amenazas contra su integridad física.
También identifica la salud mental como un aspecto presente en quienes asumen responsabilidades públicas, debido a la carga que implica coordinar procesos, responder a distintas expectativas y mantener una participación constante.
Frente a esos escenarios, señala que el autocuidado ha sido una herramienta permanente.
Menciona igualmente el acompañamiento de su familia, su pareja, sus amigos y las redes de apoyo como elementos que le han permitido continuar desarrollando su trabajo dentro de los espacios de representación.
Construir acuerdos en medio de la diversidad
Al referirse a la relación con la comunidad universitaria, Meneses sostiene que el respeto por las diferencias ha orientado su ejercicio de representación.
Explica que dentro de la Universidad del Valle convergen visiones distintas sobre los asuntos públicos y que esa diversidad debe reflejarse en los escenarios donde se toman decisiones.
Desde esa perspectiva considera que representar al estudiantado implica escuchar posiciones diferentes y trasladarlas a las discusiones institucionales.
Ese mismo criterio ha guiado las alianzas desarrolladas durante su trayectoria.
Ha trabajado con alcaldías, juntas de acción comunal, organizaciones sociales, colectivos estudiantiles y organizaciones juveniles de distintos niveles.
Según explica, cada articulación surge alrededor de objetivos comunes y busca reunir los aportes de las diferentes organizaciones sin afectar la autonomía de cada una.
En paralelo, identifica como uno de los resultados de su trabajo el acercamiento de nuevos jóvenes a escenarios de liderazgo y participación.
Desde las organizaciones estudiantiles en las que participa ha promovido espacios para debatir sobre asuntos universitarios y para incentivar la vinculación de estudiantes a procesos de representación.
Una historia que continúa
Actualmente, Jampier Meneses Rivas continúa como representante estudiantil ante el Consejo Académico de la Universidad del Valle mientras participa en organizaciones juveniles y estudiantiles con presencia en distintas regiones del Valle del Cauca.
Su recorrido reúne experiencias desarrolladas en Ríofrío, Tuluá y otros municipios donde desempeñó funciones de liderazgo, representación y organización comunitaria.
La historia transcurre entre escenarios diferentes, pero conectados por un mismo hilo.
Comienza en las actividades sociales que observó dentro de su familia, continúa con los primeros liderazgos construidos en Ríofrío, se fortalece en la Universidad del Valle a través del movimiento estudiantil y se proyecta en los espacios institucionales donde hoy representa al estudiantado.
Cada etapa corresponde a un momento distinto de un proceso que, según su propio relato, se ha construido mediante la participación, el trabajo colectivo, la búsqueda de acuerdos y la permanencia en escenarios de representación juvenil y universitaria.