Un liderazgo que nació en la Comuna 15
Mateo Trujillo, un líder que encontró en la ciencia una herramienta para conectar comunidades en Cali
Hoy tiene 24 años, es tesista de Ingeniería Sanitaria y Ambiental de la Universidad del Valle y también estudia Biología, pero su interés por estos temas surgió en el barrio Morichal de Comfandi, en la Comuna 15 de Cali, una zona que limita con el corregimiento de Navarro y donde, según cuenta, las problemáticas ambientales forman parte de la realidad cotidiana.
Al hablar de sus primeros pasos como líder ambiental, Mateo aclara que no se trató de una decisión individual ni de un momento específico.
Su proceso estuvo influenciado por distintas personas que ya trabajaban en el territorio.
Entre ellas menciona a docentes que lo motivaron durante su etapa escolar y a la líder comunitaria Luz María Bedoya, quien impulsó un semillero de líderes ambientales en el sector.
Ese espacio se convirtió en uno de los escenarios donde empezó a participar en actividades relacionadas con el cuidado del entorno.
Campamentos ambientales, jornadas de reciclaje y procesos de formación fueron algunas de las experiencias que marcaron sus primeros años de trabajo comunitario.
Desde entonces, comenzó a identificar la educación como una herramienta para generar transformaciones dentro de los barrios.
Mateo recuerda que inició estas actividades cuando tenía 14 años. Más adelante fue contralor escolar en su institución educativa y, tras ingresar a la universidad, complementó los conocimientos adquiridos en la comunidad con herramientas académicas relacionadas con la gestión ambiental y las ciencias biológicas.
La construcción de procesos colectivos
A lo largo de su trayectoria, Mateo participó en distintos espacios de liderazgo social y ambiental.
Uno de ellos fue la Comisión Ambiental de la Junta de Acción Comunal, donde trabajó en actividades enfocadas en educación ambiental y participación ciudadana.
Dentro de esos procesos adoptó una idea que, según explica, orientó gran parte de su trabajo: “el joven educa al joven”.
Esta filosofía surgió durante su participación en un voluntariado ambiental y le permitió comprender la importancia de generar espacios donde las nuevas generaciones compartan conocimientos y experiencias con personas de edades similares.
Su experiencia también le permitió participar como vocero juvenil en temas ambientales ante instancias departamentales.
Sin embargo, insiste en que los resultados obtenidos no responden a esfuerzos individuales, sino a procesos construidos entre diferentes organizaciones, líderes comunitarios y ciudadanos interesados en aportar soluciones a problemáticas comunes.
Esa visión colectiva sigue presente en las iniciativas que desarrolla actualmente.
Para él, la continuidad de los proyectos depende de que más personas se involucren y asuman responsabilidades dentro de los procesos comunitarios, garantizando así que las acciones puedan mantenerse en el tiempo.
Los murciélagos, las ranas y la ciencia para todos
En la actualidad, una parte importante de su trabajo se desarrolla dentro de los grupos de estudio Therios y Repphibia de la Universidad del Valle.
Desde estos espacios participa en actividades de divulgación científica relacionadas con mamíferos, reptiles y anfibios, especialmente aquellas especies que suelen estar rodeadas de mitos o percepciones negativas.
Uno de los principales temas que abordan son los murciélagos. A través de jornadas educativas, talleres y actividades lúdicas, los integrantes del grupo buscan explicar las funciones ecológicas que cumplen estos animales y responder preguntas frecuentes sobre su comportamiento.
Según explica Mateo, gran parte del trabajo consiste en ofrecer información basada en evidencia científica para contrarrestar las ideas erróneas que circulan entre la población.
Las actividades incluyen espacios abiertos al público donde se presentan características de distintas especies y se explica su papel dentro de los ecosistemas.
Entre los temas abordados se encuentran la dispersión de semillas, la polinización y el control de insectos, funciones que desempeñan diferentes tipos de murciélagos presentes en la región.
El trabajo de divulgación también se extiende a reptiles y anfibios. Durante eventos organizados por los grupos universitarios, los participantes tienen la oportunidad de conocer información relacionada con serpientes, ranas y otras especies presentes en Colombia.
Estas jornadas buscan acercar la ciencia a públicos que normalmente no tienen contacto directo con investigaciones biológicas.
Los niños como multiplicadores de conocimiento
Después de años participando en procesos comunitarios, Mateo identifica un grupo que destaca por su interés y participación: los niños.
Según relata, son quienes muestran mayor capacidad de asombro frente a las actividades educativas y quienes suelen recordar con facilidad los contenidos compartidos durante los talleres.
Su experiencia le permite trabajar con jóvenes, adultos mayores y comunidades en diferentes contextos.
Sin embargo, considera que la población infantil desempeña un papel importante porque replica la información en sus hogares y genera conversaciones sobre temas ambientales con familiares y vecinos.
Las metodologías utilizadas en los grupos de divulgación incluyen juegos, dinámicas participativas y actividades prácticas.
A través de estos recursos, los organizadores buscan facilitar la comprensión de conceptos científicos y promover la participación activa de los asistentes.
Para Mateo, estos espacios también representan una oportunidad para incentivar nuevos liderazgos.
En su opinión, muchos de los jóvenes que hoy participan en actividades ambientales pueden convertirse en los responsables de impulsar futuros proyectos dentro de sus comunidades.
Los desafíos detrás del trabajo ambiental
La trayectoria de Mateo también estuvo marcada por dificultades. Entre ellas recuerda la interrupción de algunos procesos comunitarios que adelantaba en años anteriores debido a situaciones de seguridad registradas en determinados sectores de la ciudad.
Según relata, estos contextos obligaron a replantear actividades y priorizar el cuidado personal de quienes participaban en los proyectos.
A esos retos se suman situaciones cotidianas relacionadas con la resistencia de algunas personas frente a determinadas prácticas ambientales.
Mateo señala que en ocasiones ha recibido respuestas negativas durante jornadas de limpieza, siembra o sensibilización comunitaria, aunque considera que estos casos son cada vez menos frecuentes.
Actualmente trabaja en iniciativas asociadas a la tenencia responsable de mascotas y al manejo adecuado de residuos.
Entre ellas se encuentra una propuesta relacionada con la biodigestión de excrementos de perros en espacios públicos, una idea que aún se encuentra en etapa de desarrollo y que busca combinar soluciones técnicas con procesos educativos dirigidos a la comunidad.
Quienes quieran conocer más sobre estas iniciativas pueden seguir el trabajo de los grupos universitarios a través de las redes sociales.
En Instagram, @therios.uv comparte contenidos relacionados con mamíferos y actividades de divulgación científica; @repphibia.uv publica información sobre reptiles y anfibios, además de jornadas educativas y eventos académicos; mientras que @rnjavalle difunde acciones de la Red Nacional de Jóvenes de Ambiente en el Valle del Cauca.
Mientras avanza en la culminación de sus estudios, Mateo mantiene su interés por continuar vinculado a proyectos de educación ambiental y divulgación científica.
También plantea la posibilidad de fortalecer procesos organizativos que permitan dar continuidad a las iniciativas construidas durante los últimos años.
Para él, la permanencia de estos proyectos depende de la participación colectiva y de la capacidad de formar nuevas generaciones comprometidas con la ciencia y el cuidado del entorno.