Hogar Geriátrico Jessica Portillo

Un refugio de amor y dignidad para adultos mayores

lunes 10 de febrero, 2025

El Hogar Geriátrico Jessica Portillo es un espacio dedicado al cuidado y bienestar de los adultos mayores, donde se les brinda atención integral en un ambiente familiar y lleno de cariño.

Ubicado en una casa campestre, este hogar ofrece no solo asistencia médica y cuidado diario, sino también actividades recreativas que buscan mejorar la calidad de vida de sus residentes.

Detrás de este proyecto está Jessica Portillo, una enfermera que, desde muy joven, supo que su misión era acompañar y dignificar la vida de los abuelitos.


Cuando tenía 16 años, su vida dio un giro inesperado.

En aquel entonces, trabajaba como animadora de fiestas infantiles en Cali.

Un día, su jefe propuso un evento en un hogar geriátrico, pero nadie quiso ir.

Solo ella y un amigo aceptaron el reto.

Ese día, Jessica descubrió un mundo del que no sabía mucho.

Animó a los adultos mayores como lo haría en una fiesta infantil, sin darse cuenta del impacto que estaba generando.

Al finalizar, el dueño del hogar la felicitó y le dijo que nunca había visto a alguien conectar tanto con los abuelos.

Ese momento quedó grabado en su memoria.

Vi el mundo de los hogares, vi que los abuelitos tenían enfermedades como demencia, Alzheimer, trastornos. Desde ahí empecé a investigar más y a entender que quería dedicarme a esto“, recordó.

Fue entonces cuando decidió que, al terminar el colegio, estudiaría algo que le permitiera crear su propio hogar geriátrico.

Eligió enfermería porque le ofrecía la combinación perfecta entre conocimiento médico y vocación de servicio.

Crear un hogar antes de graduarse

A los 24 años, mientras cursaba octavo semestre de enfermería en la Universidad Santiago de Cali, Jessica tomó una decisión que sorprendió a todos: no esperaría a graduarse para abrir su hogar geriátrico.

Mis familiares me decían que esperara, que primero trabajara en un hospital, que reuniera dinero. Pero yo dije: ‘No, lo quiero montar ya’”, contó.

Sin experiencia administrativa ni muchos recursos, alquiló una casa y empezó a buscar residentes.

Sin embargo, los primeros meses fueron duros.

Pagaba el arriendo y los servicios sin que llegara ni un solo adulto mayor. “Pensé que mi sueño iba a acabarse antes de empezar“, recordó.

Todo cambió cuando una profesora y algunos compañeros comenzaron a referirle a personas que necesitaban un hogar.

A los cuatro meses, llegó la primera abuelita.

Poco a poco, más familias confiaron en ella y el hogar comenzó a crecer.

Un hogar que combina amor y sostenibilidad

Hoy, el Hogar Geriátrico Jessica Portillo alberga a 35 adultos mayores.

Para sostenerse, funciona con un modelo mixto: algunos residentes pagan una mensualidad completa, lo que permite cubrir los gastos del hogar y ayudar a quienes no pueden costearlo totalmente.

El abuelo que me paga su mensualidad sin pedirme rebaja me ayuda a sostener a los otros“, explica Jessica.

Así, puede recibir a personas de escasos recursos con apoyo del gobierno o de algún familiar.

Encontrar el espacio ideal tampoco fue fácil.

Las inmobiliarias suelen negar el alquiler a hogares geriátricos por cuestiones de seguros, y los dueños particulares exigen ingresos altos para arrendar.

A pesar de todo, Jessica logró instalarse en una casa campestre donde los abuelitos pueden disfrutar de un ambiente tranquilo y natural.

Actividades que transforman vidas

El hogar no solo se encarga del cuidado básico de los adultos mayores, sino que busca mantenerlos activos física y mentalmente.

Cada mañana realizan ejercicios pasivos y activos, adaptados a sus capacidades.

Además, tienen clases de teatro, una iniciativa que al principio generó dudas, pero que demostró ser una herramienta poderosa para estimular la memoria y la expresión de los abuelos.

Por las tardes, se organizan juegos de mesa, rompecabezas, pintura y actividades lúdicas adaptadas al estado cognitivo de cada residente.

También realizan paseos sorpresa, donde los abuelos no saben a dónde van hasta llegar al destino.

Si les digo que vamos al cine, me dicen que no. Entonces simplemente los monto en el bus y, cuando se dan cuenta, ya estamos allá“, cuenta Jessica entre risas.

Testimonios de transformación: una segunda oportunidad para muchos

El hogar recibe a adultos mayores con diversas condiciones de salud, desde Alzheimer hasta esquizofrenia.

Jessica recuerda especialmente el caso de una mujer de 46 años con esquizofrenia severa.

Cuando llegó, dañaba cosas, quebraba objetos y hasta subía videos en Facebook diciendo que la teníamos secuestrada“, relata.

Al revisar su historial, descubrió que había sido rechazada de varios hogares por su comportamiento.

En lugar de echarla, Jessica decidió acompañarla a sus citas psiquiátricas y lograr que le ajustaran la medicación.

Cinco años después, la mujer sigue en el hogar, estabilizada y feliz. “Encontramos una dosis adecuada para ella, pero también un ambiente donde se siente querida. Eso ha hecho la diferencia“, explica.

El poder de las redes sociales

Jessica convirtió las redes sociales en una herramienta clave para conectar con el mundo y visibilizar la realidad de los adultos mayores.

Uno de los momentos más conmovedores ocurrió cuando una residente de 92 años decidió volver a perforarse las orejas para usar aretes. ¿El motivo? Aparecer en los videos del hogar y “verse hermosa en la televisión“.

Las publicaciones llegaron a otros hogares geriátricos, que han adoptado dinámicas similares.

Algunos me dicen: ‘Jessica, te voy a copiar esta actividad’, y yo feliz, porque se trata de hacer más felices a los abuelitos“, dice.

Quienes deseen conocer más sobre el día a día de los abuelos en el Hogar Geriátrico Jessica Portillo pueden encontrarla en las plataformas de redes sociales como TikTok, Facebook o Instagram, bajo el nombre Hogar Jessica Portillo.

Un equipo comprometido

El hogar no funciona solo.

Jessica cuenta con un equipo de colaboradores que hacen posible el cuidado diario de los abuelos.

Dos de las piezas clave son Nidia y Francisca Rivera, quienes lideran la cocina y la atención de los adultos mayores.

Ellas llevan años trabajando conmigo y se han convertido en un pilar fundamental para que todo funcione bien“, destaca Jessica.

Entre los colaboradores del Hogar Geriátrico Jessica Portillo también se encuentran Will, Marleny, Lorena y Jaime, quienes brindan apoyo en diversas áreas para garantizar el bienestar y cuidado de los adultos mayores.

¿Cómo ayudar al Hogar Geriátrico Jessica Portillo?

El sostenimiento del hogar depende en gran medida de las donaciones.

Actualmente, necesitan alimentos, dinero y artículos de higiene personal.

Para recaudar fondos, organizaron una rifa con un premio de un millón de pesos.

Cada boleto cuesta $50.000 y aún hay disponibles.

Los interesados pueden contactarse con Jessica al 315 647 6737.

Lo que más necesito es comida y dinero para pagar el arriendo, los servicios y el personal. También recibimos pañales y productos de aseo“, explicó.


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