Calidris realizó estudio
Bahía Málaga, un santuario de aves
Un informe sobre la distribución y abundancia de aves marinas y playeras en el Parque Nacional Natural Uramba Bahía Málaga en la costa Pacífica vallecaucana, hicieron investigadores de la Asociación Calidris.
El estudio se adelantó con el fin de aportar al conocimiento de las aves marinas y playeras en esta región.
Durante las actividades se registraron 16 especies y se contaron 1.718 individuos pertenecientes a seis familias.
Abundancia
Las especies más abundantes fueron el Chirón bullicioso (Numenius phaeopus, 450 individuos) y el pelicano pardo (Pelecanus occidentalis, 218 individuos).
También se detectaron 199 individuos de Playero Occidental
La mayor concentración de aves se detectó en los planos lodosos intermareales ubicados en la parte media e interna de la bahía, donde se registró aproximadamente el 58.9% de los individuos.
El informe indica además que los principales grupos de aves acuáticas fueron los chorlos y playeros, que comprendieron nueve especies y 999 individuos.
Por su parte, las aves marinas estuvieron representadas por siete especies y 719 individuos.
Actividad humana
En el 57% de los puntos, Calidris registró actividades de origen antrópico, siendo las más comunes, la pesca y recolección artesanal de moluscos con un 15%, además de la presencia de centros poblados cerca de las áreas de ocupación de las aves en un 8%.
Se resaltó en el estudio el valor ecosistémico de los planos intermareales y las áreas de manglar adyacentes como hábitats claves para aves marinas y playeras.
Por otra parte, los sitios de concentración importantes de las aves playeras fueron zonas de alimentación, los cuáles correspondieron a planos lodosos dentro de la bahía, con abundancias entre 151 y 200 individuos.
En cuanto a las aves marinas, los principales sitios de concentración fueron dos dormideros en islotes de manglar, siendo “Ultima Isla” y “Sacapeña” donde se registraron entre 51 y 200 individuos.
Las aves marinas y las aves playeras son dos categorías distintas de aves que comparten adaptaciones específicas para vivir en ambientes acuáticos, pero difieren en algunos aspectos.
Aves marinas
Las aves marinas pasan la mayor parte de su vida en alta mar, lejos de la costa. Están adaptadas para volar grandes distancias sobre el océano y son capaces de pasar días, e incluso semanas, en vuelo sin tocar tierra.
Suelen alimentarse de peces y otros organismos marinos. Algunas especies, como los albatros, tienen técnicas de vuelo especializadas para aprovechar las corrientes de aire sobre el océano y cubrir grandes distancias en busca de alimento.
Muchas aves marinas anidan en islas remotas o en acantilados costeros. Ejemplos incluyen albatros, petreles y cormoranes.
Tienen adaptaciones de vuelo eficientes para cubrir grandes distancias. Algunas especies son conocidas por sus vuelos migratorios de larga distancia.
Aves playeras
En cuanto a las aves playeras, también conocidas como limícolas, suelen habitar en zonas intermareales, como playas, marismas, estuarios y áreas de lodo. Pasan mucho tiempo en la costa pero también pueden encontrarse en ambientes de agua dulce.
Se alimentan principalmente de invertebrados acuáticos, como gusanos, crustáceos y moluscos, que encuentran en la arena o el lodo. Suelen alimentarse en la zona intermareal durante las mareas bajas.
Muchas aves playeras anidan en tierra, a menudo en nidos poco profundos en el suelo. Algunas especies también anidan en áreas de tundra o pastizales.
Tienen picos especializados para sondear y atrapar presas pequeñas en el suelo o el agua. Sus patas suelen ser largas y adaptadas para caminar en terrenos pantanosos.
En resumen, la principal diferencia radica en sus hábitats y comportamientos alimenticios.
Mientras que las aves marinas se centran en hábitats oceánicos y tienen adaptaciones para vuelos de larga distancia, las aves playeras se especializan en ambientes costeros y zonas intermareales, centrándose en la búsqueda de invertebrados en el suelo o el agua.