Ante peligro de extinción

Investigación busca conservar ranas de Supatá

Foto: Andrés Restrepo, estudiante de maestría de la UNAL
lunes 12 de junio, 2023

Un reto se ha trazado el grupo de investigación Biología de Organismos Tropicales (Biotun), del Departamento de Biología de la Universidad Nacional de Colombia para evitar la extinción de las ranas del municipio de Supatá, en Cundinamarca.

Estos anfibios se enfrentan a la pérdida de bosques y de plantas que utilizan para criar sus renacuajos.

La rana, también conocida como Andinobates supata, de menos de dos centímetros, deja sus renacuajos en bromelias, plantas cuyas hojas albergan agua y le sirven de hábitat.

Sin embargo, hoy no existe protección o medidas de conservación para esta especie, que se enfrenta a la ganadería de la zona.

Sin incentivos

Desde que fue descubierta en 2008 solo se ha registrado en Supatá pero la zona donde se distribuye la especie se encuentra dentro de predios privados dedicados a la producción de pasto para la ganadería de leche y carne.

Las entidades territoriales no tienen incentivos que ayuden a mitigar el riesgo de que los bosques donde vive la rana dorada desaparezcan.

La comunidad del municipio está interesada en la conservación de la especie, pero no cuenta con las herramientas para hacerlo.

Desde hace seis años, los investigadores de la Nacional buscan entender qué recursos son limitantes para la reproducción de la especie y así aportar a su conservación.

El estudio

María Daniela Guevara, integrante de Biotun y oriunda de Supatá, quien ha estado al frente de la investigación con estas ranitas dice que “la zona que estudiamos está ubicada en cercanías a potreros, por lo que las vacas se encuentran al lado de las ranas poniendo en peligro los parches de bosque donde los anfibios habitan, se reproducen y dejan sus renacuajos”.

Es difícil inspeccionar las plantas en las que dejan sus renacuajos, ya que las bromelias pueden estar en árboles de hasta diez metros de altura; no obstante, durante los tres meses de trabajo de campo tuvieron la suerte de encontrar un árbol caído que albergaba cinco bromelias, y en ellas la reana.

La investigadora explica que “analizamos parcelas de cien metros cuadrados cada una en busca de bromelias y de ranas doradas. Estas plantas son muy importantes para ellas, pues son arrosetadas (en forma de rosetas) que albergan agua en sus brácteas formando una especie de piscina, y es allí donde quedan resguardados los pequeños renacuajos”.

Los machos de la especie cantan para atraer a las hembras, lo cual también ayudó al grupo a encontrar los lugares con mayor población.

Según la futura bióloga, “ellos defienden sus territorios de la intromisión de otros machos de la misma especie; además son muy fieles a esos territorios y permanecen allí por largo tiempo”.

Una beca para la conservación

Después de encontrar la relación entre las ranas y las bromelias, el grupo busca que la siguiente fase del proyecto sea realizar un mapeo de la distribución espacial de las ranas de la zona, además de hacer una caracterización taxonómica de otro tipo de plantas que no han sido tan estudiadas y en donde también podrían estar poniendo sus renacuajos.

Para ello la futura bióloga consiguió la beca de investigación del Fondo Ignacio Gómez-Montes de la Asociación Selva, con la que se busca no solo hacer la caracterización, sino también adelantar un proyecto con la comunidad de Supatá, mediante el cual se brinden herramientas que ayuden a la conservación de la especie.

Además, el grupo quiere diseñar un libro infantil de ilustraciones para que toda la población de Supatá pueda entender de manera sencilla lo que ocurre con estos diminutos animales, que gracias a estas iniciativas pueden ser visibilizados.

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