Oportunidad para no perderse
Un universo de aves desde la ventana de tu casa
Avistar y descubrir el mundo de las aves es una experiencia que todos podemos disfrutar, incluso desde la ventana de la casa, apartamento o habitación.
Esa es la experiencia que quiere compartir el fotógrafo y biólogo Francisco López Machado para la Asociación Calidris y los caleños sobre cómo descubrió las aves de Cali desde su ventana.
Durante un año de observación en el jardín de su casa, López registró 31 especies diferentes, aunque expresa que en otras zonas de la ciudad este número sea mayor, por ejemplo, en las zonas de Pance, las laderas del Cerro de las 3 Cruces o Cristo Rey, y que en otras zonas el numero sea mucho menor.
Aprendizaje
El fotógrafo afirma que “uno de los grandes aprendizajes que nos dejó esta experiencia de un año, fue darnos cuenta de que para disfrutar de las aves de nuestra ciudad, no es necesario hacer un esfuerzo muy grande ni toca viajar lejos”.
En ese sentido agrega que “basta con brindarles los espacios necesarios, así sean pequeños, ofrecerles agua, una alimentación adecuada, y mantener las mascotas a una prudente distancia, para poder disfrutar de su compañía”.
Por eso hace la invitación a “todos los que quieran disfrutar de las aves de Santiago de Cali, que repliquen esta experiencia. No se van a arrepentir, y de paso, estaremos fomentando el conocimiento, disfrute y protección de nuestras bellas aves”.
Los comienzos
Francisco López había comenzado como fotógrafo de insectos y orquídeas y ante el confinamiento por la pandemia de covid -19 y para atraer a los insectos al jardín exterior de su casa, plantó diversas especies de plantas.
López recuerda que “lo que empezó con insectos en el jardín de mi casa, en el barrio el Ingenio, al sur de Cali, continuó con las aves y vinculó al resto de mi familia. Empezamos a ver una pareja de turpiales amarillos que pasaban por el jardín buscando alimento. Nos dimos a la tarea de buscar la forma de atraerlas, ya que de tiempo atrás era frecuente como en casi toda la ciudad, ver la tortolita común y la torcaza nagüiblanca , la mirla ollera , y ocasionalmente unos azulejos comunes”.
Además explica que “teníamos también plantas de Lantanas , la cual era muy atractiva para los colibríes, por lo que era muy común verlos alimentándose de ella”.
Luego de estas observaciones y para llevar un registro decidió entonces construir un comedero con las ramas de un árbol que se podó en un parque cerca de la casa.
En esa labor de atraer las aves se les suministró banano, plátano bien maduro, y papaya, y el número de visitantes fue aumentando día tras día, semana tras semana a medida que avanzaba el año.
Registro
Fue así como para enero de 2023, un año después, se tenían registradas para el jardín, un total de 31 especies de aves diferentes. Desde las más comunes que vienen todos los días, hasta algunas que sólo ha visto una sola vez. Un ave que ya en años anteriores habíamos visto, reapareció en el jardín, la Tángara Rastrojera o Stilpnia vitriolina.
Entre las especies que empezó a ver y que no eran comunes, y que eran comunes en Pance o en el kilómetro 18, están la Eufonia Gorgiamarilla, Euphonia laniirostris o el Saltador Pío-Judío, Saltator striatipectus.
Uno de los visitantes más asiduos del jardín, pero que curiosamente no venía por alimento, es el Pintasilgo Güira Hemithraupis guira, que solo viene a bañarse en el plato de cerámica.
Con el tiempo empezaron a llegar otras especies que él desconocía, inclusive hubo algunas que vinieron solamente una o dos veces en todo el año, como la reinita tropical, Setophaga pitiayumi y la reinita amarilla, Setophaga petechia.
“Hacia el mes de octubre, empezaron a llegar algunas especies migratorias, cómo la Piranga Roja, Pyranga rubra” manifiesta.