Charlando con el alcalde

Miguel Yusty

Hoy, jueves, por esas casualidades de la vida, tendremos el primer almuerzo del año, uno de los varios que organiza por iniciativa de Mario Fernando Prado y con la hospitalidad de Ángel Spiwak, quienes programan detalladamente las charlas. En esta ocasión, el invitado es el alcalde, aunque en otras oportunidades han sido la gobernadora o personajes importantes en la vida local y nacional.

Este 2025 comenzamos los encuentros con el alcalde Alejandro Eder. Lo cierto es que este momento es muy significativo para la ciudad, pues, después de un año de su gestión, ya están en marcha proyectos de infraestructura muy importantes, además de una recomposición en muchos aspectos de la vida de los caleños.

Con el alcalde tengo una excelente relación; nos llamamos y conversamos a menudo, pues así lo hicimos desde la campaña, donde mantuvimos encuentros que apuntaron al éxito de sus propuestas y al análisis de la compleja problemática heredada de la anterior administración.

Desde el inicio debo destacar que el mensaje de “reconciliación” liderado por el alcalde ha sido, quizás, el punto de convergencia que le ha otorgado los mayores réditos de solidaridad y confianza.

Reconciliar una ciudad marcada por profundos conflictos sociales y con altos niveles de criminalidad, que han desbordado cualquier meta de normalidad, es un desafío que hasta la fecha enaltece el día a día de Alejandro Eder.

Incluso, su coincidencia en desarrollar una agenda común con la gobernadora Dilian Francisca Toro marca un antes y un después, rompiendo con una situación en la que, por múltiples razones, cada uno trabajaba por su cuenta, lo que afectaba la consolidación de logros importantes tanto para el Valle como para la ciudad.

Como siempre, el tema de cómo lograr que Cali sea una ciudad segura está a la orden del día. El año pasado, mediante estrategias puntuales, se logró una reducción importante en los índices de criminalidad, tanto aritméticos como porcentuales, por cada 1,000 habitantes, lo que ha sido un resultado notable y, sin duda, un paso hacia el equilibrio en las circunstancias que rodean los eventos criminales.

Este primer mes de 2025, que ya ha pasado, ha mostrado un leve aumento de los homicidios en relación con el año anterior, lo cual es una situación esperada dentro de los análisis epidemiológicos que ya forman parte de la matriz de los expertos.

Sin embargo, como la lucha por lograr la seguridad es una tarea permanente, a Cali la acechan múltiples riesgos, que ya están debidamente estudiados y que aparecen como fantasmas en cualquier día o mes del año.

En este momento, las condiciones objetivas y subjetivas de la ciudad gravitan sobre la posible repetición de la toma terrorista ocurrida en 2021, en el marco del mal llamado “estallido social”, y que se ha vuelto una muletilla que pretende disfrazar, en el lenguaje de las vanguardias terroristas del ELN y el narcotráfico, como si hubiera sido una legítima protesta social.

Los acontecimientos del Catatumbo, sumados a la fragilidad y pérdida del control territorial en más de la mitad de los municipios del país, colocan a la ciudad y al departamento en riesgo, especialmente cuando los informes y análisis de los organismos de seguridad indican que las estructuras criminales se están preparando para escenificar más Catatumbos en distintos lugares del país, con el propósito de crear un caos que imposibilite la realización de las elecciones del 2026.

Esta es solo una de las muchas razones por las que el alcalde Eder necesita el mayor apoyo posible de quienes registramos la opinión pública y formamos parte de un sector con alta influencia en la formación, mantenimiento y consolidación de los imaginarios relacionados con la convivencia y la ciudadanía.

Y para que no quepa duda y que militen razones importantes para creer que la reconciliación de Cali es posible, hay que entender que el triunfo en la realización de la COP16 fue producto de la seriedad y la organización de la administración bajo el liderazgo del alcalde.

Además, Cali cuenta con una política pública de seguridad y fortunosamente el Concejo, en una decisión demasiado generosa e importante, le concedió la realización y las facultades para darle curso a un importante crédito, fundamentalmente para cambiar la infraestructura de Cali.

Y, finalmente, nosotros ya tenemos, obviamente, toda la plataforma reglamentaria para que Cali funcione como un distrito. De tal manera que hay que creer y hay que apoyar y hay que cerrar filas en torno a la gestión del alcalde.

Además, me sobran razones para condenar y mucho menos respaldar cualquier conspiración disfrazada de revocatoria, pues estas escaramuzas afectan la estabilidad y las razones de legitimidad de un programa que, como la reconciliación liderada por el alcalde Eder, es el único futuro posible para los caleños.

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jueves 6 de febrero, 2025

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