2016, año ácido o dulce
Termina un año colmado de hechos y noticias que van del ácido al dulce, juzguen ustedes.
Los deportistas encabezados por Quintana, Ibargüen, Pajón, Chávez y el nuevo héroe CNN, Jeison Aristizábal, forman parte de las noticias dulces, las cuales contagian de optimismo y orgullo porque sus triunfos nacen del esfuerzo y de la lucha titánica por sobresalir en una nación que carece de políticas públicas perdurables.
Entre las muy acidas encuentro: el sistemático asesinato de ciudadanos de ideologías de izquierda, recrudecido ante la llegada del nuevo partido político de las guerrillas. Como si la masacre de sus partidarios los pudiera desalentar del proceso político que inician. Polarización y retaliaciones es lo que surgirá de esta debacle.
Un monumental despilfarro por $8.5 billones en la refinería de Cartagena sale a la luz pública en medio de las exigencias del Ministro de Hacienda en aumentar el IVA en tres puntos. Cárdenas, sin sonrojarse al menos, no se inmuta ante la dilapidación del dinero y asume una actitud cínica de despreocupación ante los hechos.
De otro lado el reciente nobel de paz, desinformado e incumplido saca pecho por su logro de negociar una paz estable y duradera y exhibe ante el mundo su éxito. Olvida que preside una nación atormentada, con un pésimo servicio de salud administrado por intereses mezquinos obedientes del concepto de minimizar servicios para alcanzar mayores utilidades, además poseedora de uno de los peores índices de Gini. Así mismo continúa desconociendo las razones de los paros agrarios y protestas indígenas.
Con este panorama, difícil pronosticar cómo transcurrirá el año entrante. Ojalá mejore.