A elegir a los virtuosos

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

Este domingo hay renovación de las juntas de acción comunal y el deseo general es que vuelva a ser un movimiento, como   hace medio siglo cuando surgió,   verdadero   instrumento  de poder popular de las comunidades. A  través del ejercicio de autogobierno popular entre vecinos, fue posible que en otrora se convirtiera en el germen de las demás formas de participación ciudadana.

Gracias a la organización, participación y presión de las juntas de acción comunal,  las comunidades lograron sus servicios públicos, crecieron las ciudades y  se pavimentaron las calles de los barrios. Pero los ciudadanos empezaron a desconfiar de sus líderes desde que las juntas comunales cayeron en la  politiquería, el individualismo, la incomunicación, la deslealtad, la deshonestidad, el  autoritarismo y la desidia.

Desde que la politiquería convirtió a varios de los líderes comunales  en simples “carga ladrillos” de unos cuantos caciques politiqueros que les  prometían ayudarlos a resolver sus necesidades, según la cantidad de votos que pusieran.

El individualismo camufló los intereses personales cuando los líderes comunales se postularon como directivos solamente para demostrar que podían influir entre sus vecinos. Muchas juntas directivas no volvieron a reunirse, ni convocaron asambleas de afiliados, propiciando la incomunicación, otro de los  pecados capitales de la acción comunal.

Fueron  desleales con la comunidad  al degenerar con la deshonestidad, el autoritarismo y la desidia. Por eso es que este domingo se escogerán nuevas juntas de acción comunal, donde las comunidades elegirán  esperanzadas de que   tales siete pecados capitales  sean relevados por siete virtudes comunales: liderazgo, compromiso, participación, transparencia, responsabilidad, autogestión y civismo.

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    sábado 23 de abril, 2016

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