A lo venezolano
Quería reseñar algo distinto al tema de moda, el plebiscito, pero las circunstancias obligan a decir algo al respecto. El Gobierno Nacional con la colaboración de todos sus enmermelados, ha bloqueado ojos y oídos para no reconocer el rechazo, según la pregunta, que los colombianos le asestaron al proyecto de Gobierno-Farc.
Deben entender que es una oportunidad democrática para que el acuerdo inicial sea revisado y ajustado en algunos puntos y evitar su inclusión en nuestra Constitución Nacional.
Los muchachos de las marchas, manipulados sabe Dios por quienes, seguramente no alcanzan a vislumbrar lo que les corre pierna arriba si eso ocurriera. Es importante que entiendan que ese es un acuerdo entre el Presidente y la guerrilla, que sometieron al escrutinio nacional con los resultados conocidos y con una abstención del 63%. Sería injusto, entonces, que ese documento reemplace la Carta Magna sin una Asamblea Constituyente de por medio.
Y lo preocupante es que organismos como la Corte Constitucional, el Consejo de Estado y el Tribunal Superior Judicial de Cundinamarca se estén prestando para anular el triunfo del No. Sería un precedente funesto y estaríamos a un paso de imitar al terrible gobierno venezolano y a su tribunal judicial, lo que sería gravísimo.
Por tanto, deben los negociadores del gobierno, excluyendo a Benedetti, a Roy y a Serpa, dueños del caballo de Troya atravesado en el asunto, proponerle a las Farc realizar los ajustes necesarios y que el Presidente proceda sin violar nuestra democracia, respetando al país. No es lo mismo 114 compromisos del gobierno contra 3 de la guerrilla.