Abuso de autoridad
El abuso de autoridad es un acto deshonroso que deforma la función pública al minar la transparencia, ponderación y moralidad de las actuaciones del servidor público, lamentablemente no solo se circunscribe a ellos, porque está presente en muchas actividades humanas.
Pero para efectos de minimizar la acción gubernamental abusiva en la sociedad, está tipificada en nuestro código penal entre los artículos 416 a 424. Al tenor del nuevo código de policía el cual viene con algunas disposiciones polémicas que instituyen nuevos procederes para el policía raso, como son dirimir o adoptar decisiones que involucran libertades y derechos fundamentales, resulta importante conocer esos artículos.
Además es bueno recordarles a los funcionarios quienes ejercen funciones mixtas, cómo los abusos pueden constituirse en conductas punibles.
Expongo esta situación porque actualmente he sido testigo de un proceso de reclamaciones en acción comunal en donde los antiguos miembros de una JAC han bordeado la ilegalidad negándose a entregar el libro de afiliados e intentan arrebatar un triunfo con una demanda infundada que la instancia legal siguiente aceptó sin que las reclamaciones fuesen ecuánimes y ajustadas al derecho.
Igualmente debemos reflexionar sobre estos excesos que deterioran la célula primaria de nuestra democracia, la cual reside en las asociaciones de vecinos, y si desde allí tenemos problemas de corrupción ¿Cuál credibilidad nos queda a los ciudadanos en la democracia y en las instituciones? El exceso de autoridad no solo es una conducta que atropella al afectado sino que también crea perniciosos precedentes que de no enmendarse van desmoronando con ímpetu la credibilidad en la buena gobernanza y las instituciones, clave en la sostenibilidad del estado.