Acuerdos transparentes
Con el Paro Nacional, la Alcaldía se adentró en una negociación con los grupos de civiles que conformaron la autodenominada Unión de Resistencias. Muchos coincidimos en que la salida dialogada era la mejor opción y la más efectiva para frenar una espiral de violencia inaceptable, que finalmente terminó desactivando gran parte de los puntos de bloqueo y de las hostilidades entre las fuerzas del Estado y los jóvenes proclamados en resistencia.
En el marco de esas negociaciones es previsible y obvio que se hubieran asumido compromisos de parte de la Alcaldía. Lo sorpresivo no es que esto ocurra, más bien debería sorprendernos que no se hubieran acordado concesiones de parte y parte, razón por la cual inquieta que, luego de cinco meses de aquel turbulento 28 de abril, no sepamos los contenidos de lo acordado y los términos en que se concluyeron las negociaciones. Esto llama aún más la atención cuando existen sectores de las denominadas Primeras Líneas que aseguran que no se ha cumplido con la totalidad de los acuerdos.
Con los intentos de bloqueo en Puerto Resistencia en los últimos días, los caleños hemos sentido con preocupación que no conocemos los contenidos de lo acordado para así saber si los involucrados en esos intentos de bloqueo tienen razón o no. Hace algunas semanas, delegados de la Administración informaron al Concejo que se había aumentado el presupuesto de ciertos programas sociales contenidos en el Plan de Desarrollo para responder a lo pactado, sin embargo, queda la duda si los términos de la negociación se limitaron a esto. Existe información que habla de promesas de trabajo en la Alcaldía y becas, pero esto no se confirma ni se niega por parte del alcalde, lo que acrecienta la incertidumbre.
Son inaceptables las vías de hecho. Los caleños no tenemos mucha disposición a permitir bloqueos y hechos que comprometan el orden público, como los que se vivieron en el Paro Nacional de abril, mayo y junio. Esto ha dejado muchas heridas abiertas que siguen sin cerrarse, porque hubo excesos de lado y lado que, en últimas, estamos pagando los ciudadanos aún. Por eso, existe la necesidad imperiosa de que se revelen los términos de lo acordado. Saber qué se acordó, cuánto cuestan esos acuerdos y en cuánto tiempo deben ejecutarse son elementos de transparencia que la ciudadanía exige como unos mínimos esenciales.
Sin embargo, aquí no se puede confundir la búsqueda de una salida negociada y pacífica de un conflicto con la instrumentalización de la violencia. No es posible admitir que quienes deciden usar la violencia y las vías de hecho tendrán beneficios rápidos. Este fenómeno que ha vivido Cali nos recuerda la importancia de mantener programas sociales que permitan que los jóvenes encuentren oportunidades, como se empezó a hacer en el pasado; sin embargo, la actual Administración tomó la decisión incomprensible de debilitar estos programas con recortes presupuestarios inexplicables este año, algo que de cara al año 2022 debe corregirse.
Hoy la opinión pública coincide, sin duda, en pedirle al alcalde que cuente bien qué pactó. Es una rendición de cuentas que debe darse y la transparencia también implica ser claro en las decisiones que se toman como gobernante.