Adiós “Químico”, adiós maestro… QEPD José Vidarte

Rodrigo F. Chois

En los ochentas, cuando cursé bachillerato en el Colegio Pio XII, los grados estaban, por la cantidad de escolares, divididos en “el 1” y “el 2”.

El mío fue siempre “el 2”, y a diferencia de “el 1”, reconocido siempre como el mejor salón, el mío, “el 2”, era distinguido como el peor. No hubo año en que no nos castigaran a todos por nuestras endiabladas pilatunas: prender fuego a los pupitres, pedos químicos y desobediencia generalizada.

Incluso el bullying –extranjerismo que no se usaba y mucho menos preocupaba- lo sufríamos de manera superlativa y por igual alumnos y profesores. Por esta causa, cada año escolar ocurría la suspensión colectiva de todo mi salón, comenzando con los diez primeros de la lista y así continuamente hasta que todos fuéramos castigados. Casi ningún profesor se salvó.

Tachuelas en asientos, colas de papel encendidas con fuego, montañas de pupitres, chancucos de “FFVVF” -Falsos y Verdaderos- que demostraban cómo conocíamos los exámenes antes de su presentación, etc. y etc. A todos los profesores se las teníamos montada. A todos… ¡Menos a uno! Al “Químico” no. A él no sólo lo reverenciábamos en mi salón. ¡Lo apreciábamos! Tenía una manera muy especial y propia de comunicar respeto y camaradería a la vez.

“¿Cuál fue tu secreto?” le pregunté a José Vidarte veinte años después, cuando el destino nos hizo encontrarnos como padres de dos niñas compañeritas en el Liceo Benalcázar. Él, con su característico bigote y particular sonrisa, simplemente me alzó sus cejas y rio.

Hoy le digo adiós al “Químico”. A ese maestro que respetábamos y que apreciábamos como ninguno. QEPD José Vidarte.

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martes 22 de noviembre, 2022

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