Adiós, Vicente Feliú

Luis Ángel Muñoz Zúñiga

León Octavio, muy triste, me enteró de la muerte de Vicente Feliú. Me confesó que el trovador cubano, desde el comienzo se declaró defensor de Villamaga, amenazada por Kanibbalia. Me compartió un revelador mensaje, con fecha de 15 de octubre de 1987, donde Vicente Feliú, le declaró su complicidad, le expresó admiración por su proyecto y le describió el compromiso de vivir y su oficio de cantar.

“Sólo cuatro lecturas en mi vida me han producido el efecto de El Bando de Villamaga –especie de tabla salvadora-, a saber: El Principito, Juan Salvador Gaviota, las Obras del Ché y la Introducción a la Dialéctica de la Naturaleza, de Engels. Quiero agradecerte la entrega de la sabiduría y sensibilidad, en nombre de todos los que conozco-que no son pocos- , y en nombre de mis hijos, que hago lo posible porque sean el futuro. Me declaro defensor eterno de Villamaga con todas mis armas y admirador de su creativo y plural equipo de gobierno, en especial de Exúe Celesvana y de la Soledad. Un abrazo, a ti y a tu maravilloso país. Vicente Feliú”.

Afortunadamente, León Octavio, sabe rasgar la guitarra y con su voz entonar sus canciones. Creo que le servirá de catarsis para curarse de la tristeza en estos días. Por mi parte, sólo me queda hacer terapia escuchando varias veces en el acetato los temas de Vicente Feliú, que hacen parte de mi patrimonio discográfico. Todavía no me acostumbro a escuchar música del celular. Si no escucho las canciones en el tocadiscos, lo comparo con el tener que ingerir platos insípidos o comer sancocho de leña siendo que fue cocinado en la estufa eléctrica con sabores artificiales.

Me gusta que los sonidos y las voces se expandan por todos los rincones de la casa, porque sensibilizan colectivamente las almas y energizan los corazones de familiares y amigos que me acompañen y me soporten. Vicente Feliú, hizo parte de la Nueva Trova Cubana junto a grandes, como Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y demás canta autores. Pocas veces, dijo Marta Valdés refiriéndose a su tema Créeme, que un autor de la talla de Feliu, después de concebir una obra donde expresa sus puntos de vista acerca de la vida, logra tener la oportunidad de demostrar hasta sus últimas consecuencias la veracidad de sus palabras. Pudo hacerlo Vicente Feliú, uno de los más sólidos valores de La Nueva Trova Cubana.

“Créeme/ cuando te diga que el amor me espanta/ que me derrumbo ante un te quiero dulce/ que soy feliz abriendo una trinchera/”. Desde que se dio a conocer Créeme, su mensaje estremeció por la belleza de su texto y la suavidad de sus giros melódicos y es emblemática en la persistencia de los ideales juveniles latinoamericanos. Vicente Feliù, hablando de su parte humana, reconocía que siempre se ponía nervioso, ya sea cantándole a cinco personas o ante miles, por eso bebía antes de hacerlo. No para calentar garganta, decirlo sería una mentira, sino para perder el miedo escénico.

Vicente Feliú, hacía parte de esa generación que fue adolescente cuando triunfó la revolución cubana. El repertorio de Feliú, se debía a la gente de los lugares donde anduvo, a los campamentos cubanos de la zafra, a los negros angolanos luchando por su liberación, a los nicaragüenses antisomocistas y a los salvadoreños que resistían la dictadura. Su búsqueda poética estuvo en el diapasón con la más alta lírica, con el mayor vuelo, cantando las palabras más fuertes, no violentas. Influenciado por los versos de Cesar Vallejo, Pablo Neruda y Miguel Hernández. Gracias León Octavio. Adiós, Vicente Feliú. Paz en su tumba. Inmortal por sus nuevas trovas cubanas.

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lunes 20 de diciembre, 2021

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