Ahora sí el acuerdo sobre lo fundamental
El extraordinario estadista Álvaro Gómez Hurtado llamó muchas veces a un Acuerdo sobre lo fundamental, para buscar la paz, la estabilidad y el desarrollo equitativo de la sociedad.
Parece llegado el momento de trabajar para concretar este acuerdo y unidos buscar la equidad y las mejoras necesarias del país a fin de que todos podamos tener una mejor calidad de vida, en seguridad, salud, educación, trabajo y en oportunidades.
El país necesita unirse, superar los odios que infundió permanentemente con mucha agresividad y maldad Petro durante 4 años, pasar la página, borrar los discursos incendiarios y hablar otro lenguaje.
El presidente electo dijo claramente que no hay vencedores ni vencidos, que va a gobernar para todos los colombianos y eso incluye principalmente que trabaje para el bienestar de todos.
En tales circunstancias deberíamos lograr que la oposición se ejerza racionalmente, sin incendiar al país como hemos visto en las redes a una agresiva activista invitar a la izquierda, como ella misma llama, para no dejar gobernar a De la Espriella.
No es tiempo para seguir en confrontaciones inútiles sino de acuerdos sobre que debe ser lo prioritario a atender
Es tal el mal estado en que deja el país Petro que el gobierno entrante tendrá que, con mucho juicio, como va a hacer el empalme, priorizar las necesidades y los frentes de trabajo para responder a las inmensas expectativas que tenemos los colombianos sobre las acciones que va a emprender el nuevo gobierno para redireccionar el país en muchos frentes empezando por la angustiosa situación fiscal, sin cuya estabilización es imposible arrancar.
Hay muchas crisis fuera de la fiscal, la salud, la energética, el riesgo de que las pensiones se vean afectadas por las políticas del gobierno saliente, que no será fácil cubrir todos los frentes prontamente, por lo tanto, en los temas urgentes es preciso lograr victorias tempranas que tranquilicen a la población, le den confianza, reanimen la esperanza y esta sienta que el avance empieza a darse.
Pero todos tenemos que comprometernos a apoyar, a colaborar en los que nos corresponde, a responder positivamente a las demandas y sacrificios que nos exigirá el restaurar y encaminar al país por una senda de desarrollo y sobre todo de búsqueda de equidad.
Este tema es también prioritario pues el país demanda cambios reales que atiendan las vulnerabilidades de una parte importante de la población, en respuesta a sus expectativas, con acciones y políticas públicas no populistas, para sembrar en todos confianza y credibilidad en la democracia.
Mejorar la inequidad y alcanzar una sociedad justa y equitativa es quizá la mayor prioridad que debe establecer este acuerdo sobre lo fundamental para lo cual es indispensable poner la brújula hacia la extinción de la corrupción, la intolerancia del mínimo abuso de los recursos públicos y las sanciones drásticas a quienes los malversen.