Al oído de Fernando Tamayo, director Biblioteca Departamental

Carmiña Navia Velasco

En varias ocasiones a lo largo del año pasado, me referí a la labor de la Biblioteca Departamental y a la excelencia y logros de su actual dirección.

Quiero proponer a Fernando y por su intermedio a Dilian Francisca, la Gobernadora, que realicen en ella un reconocimiento siempre ignorado o postergado a la labor cultural de las mujeres en Cali y en el Valle del Cauca.

La Biblioteca en el nombre dado a sus auditorios reconoce el aporte invaluable de algunos varones al desarrollo cultural de la región: Jorge Isaacs, Oscar Gerardo Ramos… La alcaldía por otro lado en el parque de “los poetas” reconoce también unos varones: Ricardo Nieto y Carlos Villafañe, entre otros.

Sin embargo las mujeres y su labor en la cultura o su ejercicio poético continúan siendo ignoradas e invisibilizadas.

Algunas mujeres hemos insistido en que la Alcaldía remedie esta injusticia colocando la esfinge de poetas mujeres en dicho parque: toda iniciativa e intento -en varias administraciones, incluida esta- han sido desoídas. Ahora me dirijo a usted, Fernando, con la petición de que la Biblioteca salde esta deuda.

Creo que la Biblioteca puede dar el nombre de una mujer o de más, a algunos de sus espacios… igualmente podría en algún lugar de sus predios reconocer con una estatua o pintura a alguna.

Si abordamos la tarea de hacer una lista de mujeres en el ámbito de la cultura en la región y la ciudad, esa lista se crece.

Yo quiero ahora proponer unos poco nombres que pienso tienen suficiente y amplio reconocimiento como para enriquecer con su memoria este ámbito.

Pienso en dos poetas:

Margarita Gamboa, nacida en 1899 en San Salvador que desde sus primeros años de vida llega a Cali, vive aquí, escribe su poesía y fallece en 1991.

Margarita ejerció en Cali un liderazgo femenino importante, uno de los hechos más significativos fue que con María Perlaza, Ana de Domínguez y Bernabé Zapata, fundaron el colegio Liceo Benalcázar.

En épocas en las que las mujeres no se expresaban inició y dirigió por años La hora femenina en la emisora La voz del Valle.

Como poeta recorrió Latinoamérica, dando recitales y nos legó tres libros: Doce poesías, Plenitud y Cien Años de Poesía.

Mariela del Nilo, poeta ampliamente reconocida, nace en Buga, con el nombre de Alicia Emma Arce de Saavedra en 1917 y muere en Cali en el 2008.

Pasó la mayor parte de su vida en la vecina ciudad de Palmira, como poeta y gestora cultural en donde fue directora muchos años de la Biblioteca Central.

Realizó un trabajo con la palabra realmente incansable, como profesora, tallerista y especialmente como creadora poética terreno en el cual nos lega varios libros, entre ellos: Espigas, Claro Acento y Torre de Niebla y Secreta Soledad.

Fue reconocida por la Gobernación del Valle con la distinción Cruz de Comendador y fue miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.

Pienso igualmente en la que -a mi juicio- ha sido la mejor y más amplia gestora cultural de la ciudad: Maritza Uribe.

Maritza nace en Tuluá en 1923 y muere en Cali –donde vivía desde los años 50– en 2009. Fundadora y directora por años del Museo La Tertulia, una de nuestras instituciones más significativas e importantes.

Desde el museo, Maritza realizó una labor artística y cultural muy amplia, de trascendencia nacional e internacional.

La presencia de cualquiera de estas mujeres o de las tres, honraría a la Biblioteca Departamental y a su actual dirección.

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jueves 22 de enero, 2026

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