Alcaldía: una campaña dramática
Cuando todos apostábamos a que la campaña por la Alcaldía de Cali se iba a polarizar entre santistas y uribistas, la cruda realidad indica que a falta de dos, hay tres opcionados. Nadie se iba a imaginar que la campaña de Armitage iba a recibir el respaldo del Centro Democrático, después que se hiciera pública una carta donde se indicaba que su candidato sería Angelino Garzón, y mucho menos después de que Armitage estuviera llorando en La Habana, respaldando el proceso de negociación.
Por otro lado, parece que no es nada seguro que las maquinarias liberales lleguen hasta el 25 de octubre con Roberto Ortiz. Detalles sutiles indican que el apoyo es mera formalidad, pues como muchas veces sus estructuras se han repartido estratégicamente entre Armitage y Angelino. Por otro lado, Angelino quedó siendo, de manera ortodoxa, el candidato de la U.
¿Cómo va a enfrentar el alcalde electo las tareas del posconflito? Angelino y Ortiz cerrarían filas alrededor del proyecto santista, que tendrá, cuando firme el acuerdo, su punto de inflexión y llamará a filas a todos los alcaldes para desarrollar los compromisos de La Habana. Armitage la tendrá dura, pues cómo le explicará a Uribe que no compartirá sus posturas. No sabemos si fungirá como víctima y como el gran ejemplo del perdón y se colocará en contra del uribismo.
Con el susto tremendo que ha metido Roberto Ortiz el pasado fin de semana con una manifestación rutinaria, pero multitudinaria, el escenario se torna complejo; los restantes candidatos han decidido hacerse contar, asumiendo las consecuencias que significarían políticamente sus aparatosas derrotas. Estos perdedores serán el síntoma de una sociedad donde las clases medias no ejercen una opinión política y militante.