Antes veneno, ahora igual más estupidez

Rodrigo F. Chois

Hace veinte años me estaba envenenando anímicamente. La preocupación de estar permanentemente informado me hacía consumir a diario –y a través de los medios de comunicación tradicionales de aquella época- un bombardeo de malas noticias.

Como sé que ya ha transcurrido una generación –o degeneración- desde entonces, permítanme contarles pacientes lectores que en aquel tiempo estábamos todos hasta el cuello de espantosas crónicas sobre masacres, tomas violentas de pueblitos, atentados, secuestros que eufemísticamente llamaban “pescas milagrosas”, etc. y etc. “¡Me voy a enfermar con tanta mala vibra!” Me quejé con un amigo. “Pues apaga la TV y no la consumas”. Fue su infantil pero acertado consejo. Así lo hice, y a pesar de que llegué a sentirme como el avestruz que intenta evadir la realidad introduciendo su cabeza en un agujero, recuperé la cordura.

Las cosas mejorarían para bien, pero desafortunadamente hoy siento que estamos nuevamente experimentado un nuevo bombardeo de malas noticias –la maldad sí que se ha sabido reencauchar- y de pérfida información repleta de agravantes.

Y hoy es peor que ayer porque ya no podemos desconectarnos tan fácilmente como lo hice yo años atrás, esto debido a que estamos padeciendo una malsana, preocupante y –es posible- deliberada adicción. Hagan la simple cuenta del tiempo que invertimos conectados en las redes sociales para que saquen sus propias conclusiones.

Sí, amigos, lastimosamente estamos enfermando, idiotizándonos y gastando tiempo en el consumo de basura, mentiras, superficialidad y malas noticias. Y lo verdaderamente grave del asunto es que somos conscientes de ello. Es como si se tratara de una tolerada y moderna relación tóxica que nos brinda un peligroso placer.

Comments

jueves 20 de abril, 2023

Otras Noticias