Antonio Skármeta
Antonio Skármeta (1940-2024), fallecido el pasado 15 de octubre, había ganado varios premios de literatura, no como un poeta, sino por su narrativa y como talentoso cineasta.
Desde que vi el filme “El cartero de Neruda” (1994), me atreví a considerarlo el mejor cultor del amor latinoamericano hacia el Nobel chileno.
Aunque no investigué si el tema de “El cartero de Neruda” configuraba una narración autobiográfica, que tomaron como guion los directores Michael Radford y Massimo Troisi, así siempre lo creí, presunción derivada de la manera propia como narró esa amistad leal entre el cartero y el gran poeta chileno.
Entre los galardones principales merecidos por Antonio Skármeta, figuraron: Premio Casa de Las Américas 1968, Premio Internacional de Literatura Bocaccio 1996, Premio Altazor 2000, Medalla Goethe 2002, Premio de Narrativa José María Arguedas 2003, Premio Unesco de Literatura Infantil 2003, entre otros.
Durante el gobierno de facto de la junta militar de Augusto Pinochet, Antonio Skármeta se exilió en Venezuela.
En 2014 se acreditó el Premio Nacional de Literatura.
Su primera novela “Ardiente paciencia”, en 1985 fue llevada al cine.
Con la novela “El baile de la victoria”, ganó el Premio Planeta 2003, obra literaria que le sirvió de guion al director Fernando Trueba en 2009 para una película homónima, que fue seleccionada en representación del cine español al Premio Oscar 2010.
Confieso que cuando los medios publicaron la noticia sobre la muerte de Antonio Skármeta, lo recordé acompañado por el gran poeta chileno, como si él mismo fuera ese cartero a quien Pablo Neruda un día le enseñó a escribir metáforas.