Armitage y el sentido común
No me como el cuento a estas horas de la vida de que el sentido común reemplaza por arte de magia el conocimiento, la especialización y la experiencia.
El sentido común era pertinente en las sociedades tribales donde el cacique, legislaba con base en la costumbre y la intuición. El sentido común deja de ser un instrumento cuando se inventa la norma y el derecho positivo y más aun cuando la costumbre deja de ser Ley.
Las sociedades en determinadas épocas tienen que soportar a curas iluminados o a ungidos que con la consigna de la ética privada asumen el control del Estado. Estos experimentos han fracasado a lo largo y ancho del planeta.
Es esta la razón por la cual no aplaudo las justificaciones que se dan a las propuestas incoherentes del alcalde Armitage. No es serio trivializar lo público, diciendo hoy una cosa y posteriormente darle curso a otra diferente. Hasta la fecha no hemos escuchado una argumentación que sea desarrollo de su programa de gobierno y que apunte a escenarios que como la inseguridad, la informalidad, y los servicios públicos están a punto de reventar la paciencia de los caleños.
El racionamiento de agua por el fenómeno del Niño no puede ser la respuesta a la indolencia de quienes de manera ligera manejaron Escuchar del Alcalde que esto se soluciona mediante la compra del agua manantial es casi que montar las mismas respuestas que en su momento planteaba Cantinflas, en Ahí está el detalle, la recordada comedia vista por mis padres, que caricaturizaba a un político del sentido común.