Arthur reivindicado
Perdonen que siga con el tema, pero quiero diferenciarme de ciertos personajes que convocan debates y desertan en plenaria.
“Arthur rajado”: fue el pretexto discursivo como estratagema mediática contra el filme.
Querían evitar que el público, aún sin verla, no asistiera a las salas, que rechazara la película a priori, privándose del buen cine.
Los influencers, sesgados, dicen que “el producto fílmico, presentado como segunda parte, no colmó las expectativas del público”.
Emularon a los portavoces de la descalificación política en Colombia.
La apreciación estética colectiva fue influenciada por los “críticos”, que a través de las redes manipulan la decisión personal de si ver o no el filme.
Hace falta Rene Descartes en la educación, para que los muchachos aplicando la duda metódica asistan con autonomía a ver cine (Cogito ergo sum).
El Guasón, en la primera parte, es un payaso discriminado, abusado y violentado.
Trastornado reía nerviosamente, reaccionaba como criminal y escapaba a la policía.
Los influencers estarían complacidos y aplaudirían al director del filme si hubiera presentado un refrito como segunda parte.
Pero, Todd Phillips, reivindicó a Arthur, al hombre que cuestiona la prisión que lo tortura, más que vigilarlo y castigarlo.
Arthur en la audiencia releva a la abogada de oficio y él mismo asume su defensa, enjuiciando a la televisión mediática, al obsoleto sistema judicial, al juez y al fiscal.
Arthur, humano, se enamora y desecha la fama.
Los influencers clasifican la película como musical.
Lo contrario: es un drama social que, como recurso secundario, incluye la regia participación de Lady Gaga. Arthur es reivindicado.
Excelente filme.