Biciruta: una aventura irresponsable
No faltaba más que de una manera irresponsable se continúe con la decisión de convertir a Cali en una caricatura de las ciudades del primer mundo.
Desde las administraciones de Rodrigo Guerrero, determinados sectores económicos decidieron que nos deberíamos parecer a cualquier París u otra ciudad donde desde hace mucho tiempo construyeron las opciones para privilegiar el transporte alternativo, como el metro, los viaductos, el tranvía y toda una cadena de logros que han permitido reurbanizar estas antiguas ciudades y darle vida a la bicicleta, las patinetas y demás medios garantizados por la seguridad y el control del espacio público.
En este momento y siguiendo la tradición de convertir por ejemplo la ribera del río Cali en una selva de plantas ornamentales y guarida de todo tipo de delincuentes bajo el rótulo de Parque Lineal, se saltó sin ningún tipo de consulta a la perversión de construirle senderos a las bicicletas y a las patinetas por las estrechas calles que han sido avasalladas por el MIO y por la tugurización urbana generada por los miles de motociclistas, bicitaxis, ahora las patinetas y en un futuro cercano convertirán a Cali en la capital de los carritos de balineras.
Nuestra ciudad no tiene ni metro, menos autopistas y carece de una política vial, para que la administración actual, de manera aventurera, decida inventarse y demarcar estos callejones donde a ninguna hora transitan las bicicletas y los bicicleteros. Es tal la osadía que las más importantes vías de la ciudad se encuentran inmovilizadas porque las bici rutas las estrecharon.
Están en mora los organismos de control, así como la Contraloría lo hizo en el contrato del Parque Lineal, de abrir una investigación seria sobre la forma como se decidió construir las ciclorutas.