Buen nombre

Leonardo Medina Patiño

Se equivocan, de cabo a rabo, quienes han querido enlodar el buen nombre de la señora gobernadora Dilian Francisca Toro en los casos de muerte por desnutrición de niños en El Dovio y La Unión.

Desconocen, por completo, las normas que regulan el sistema general de seguridad social en salud, en nuestro país. Olvidan, que conforme a las leyes 100 de 1993, 1122 de 2007 y 1438 de 2011, es responsabilidad de los alcaldes, secretarios de salud municipales y gerentes de Empresas Sociales del Estado (E.S.E.) adelantar campañas de promoción de la salud y prevención de la enfermedad, como también programas de crecimiento y desarrollo, que involucra la nutrición de los menores de edad, como en los casos mencionados.

Por tanto, no es a la gobernadora Dilian Francisca a quien deben señalar ni responsabilizar, como han salido algunos periodistas a hacerlo, de manera desinformada.

Es a los alcaldes de esas localidades, a sus secretarios de salud y directores de hospitales a quienes deben llamar ya a responder disciplinaria y penalmente por esos lamentables fallecimientos, que puedo calificar como una catástrofe.

Lo del Valle es muy distinto a lo sucedido en la Guajira -como quieren asimilarlo-. Allá sí se evidenció que hubo contratos para desayunos de niños que no fueron ejecutados a cabalidad, lo que es sancionable desde cualquier ángulo de vista; pero en los casos de El Dovio y La Unión, a la señora gobernadora Dilian Francisca debe respetársele el buen nombre y su gestión, porque legalmente no le asiste responsabilidad alguna.

Insisto, tal vez sus férreos críticos quieren enlodarla como lo hicieron en el proceso penal que la llevó 12 años a una exhaustiva investigación, con los más fieros sabuesos, siendo absuelta –en horabuena- por la Corte Suprema de Justicia, al no encontrarla responsable.

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martes 24 de julio, 2018

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