Buen tipo mi viejo
Simone de Beauvoir, en su libro “La vejez”, denuncia que en la sociedad el adulto mayor es víctima de una cruel marginación, amenazado por la soledad y la miseria. Piero, con su canción “Mi viejo”, nos sensibiliza: “Es un buen tipo mi viejo, que anda solo y esperando”. Gabriel García Márquez, con su novela “El amor en los tiempos del cólera”, nos demuestra que las personas mayores de 70 años, emulando a Florentino Ariza y Fermina Daza, son dignos de vivir y amar intensamente tal como los jóvenes.
Ellos nos sensibilizan sobre esta sociedad indiferente con el adulto mayor, aunque en agosto figure el día nacional del adulto mayor y ellos tengan prioridad en las filas de los bancos, que se les cedan los asientos en los autobuses, que existan ancianatos de caridad y comedores comunitarios o que diariamente dos horas se agrupen en polideportivos. Apenas es un maquillaje que disimula la indiferencia familiar ante quienes fueron los constructores de su tronco generacional y oculta la desprotección estatal que los relega.
Falta que en la educación se institucionalice una asignatura que enseñe a conocer el proceso de envejecimiento biológico y psicológico del adulto mayor y a valorar por parte de los niños el amor hacia los abuelos. Podrá decirse que nuestra sociedad acoge integralmente a los adultos mayores sólo desde el día que se penalice el maltrato familiar para con ellos y se legisle eficazmente para que el Estado les proteja en un 100% su seguridad social, hayan o no cumplido con los requerimientos laborales y las semanas de cotización.