Cali 480 años
Ayer Cali conmemoró sus 480 años de fundada. Sin duda, un buen pretexto para pensar en qué ciudad vivimos y si nos brinda a sus habitantes buenas condiciones de vida. La respuesta es depende. Depende en que sector vivamos, del nivel económico que tengamos.
Un pequeño sector de la población, el 16% perteneciente a los niveles económicos altos, puede contestar que Cali es un vividero delicioso, destacará su clima, sus paisajes, lo arborizada y la alegría de su gente.
Tal vez criticará la lentitud de la movilidad aunque opine que no es tanta como para ampliar el pico y placa. También mencionará la inseguridad y el desempleo como problemas. Sin duda, le incomodará la invasión del espacio público y estará preocupada por el abastecimiento de agua. Pero, ¿cuál puede ser la respuesta del 84% que no cuenta con recursos para satisfacer todas sus necesidades? Empecemos por el servicio de transporte.
El MIO es un suplicio para sus usuarios. A la falta de cobertura y de frecuencia ahora hay que anexarle la dificultad para encontrar puntos de recarga. El sistema de salud también es un caos. Todos los días se escuchan denuncias de mal servicio y demoras en las entidades. En materia de educación la situación tampoco es buena. El mal estado de las entidades, los problemas de cobertura y la mala calidad caracterizan el servicio.
En materia de inseguridad los sectores marginados de Cali son impenetrables. Las fronteras invisibles, las bandas criminales, el micro tráfico y las pandillas azotan vastos sectores sin que las autoridades se den abasto. Definitivamente, Cali es una moneda de dos caras. Algo que no se puede desconocer para trabajar por ella y sacarla adelante para el beneplácito de todos.