Cali, capital de las soluciones
2.2 millones de habitantes, más de 70.000 empresas formales asentadas y una participación aproximada del 5% en el PIB nacional serían suficientes atributos para explicar el papel determinante de Cali en las elecciones de este 29 de mayo; sin embargo, su relevancia dentro de esta contienda electoral está más ligada a los problemas que le han hecho perder posicionamiento a nivel país en los últimos años, en lugar de preponderar sus virtudes como capital del suroccidente colombiano.
En esta recta final de elecciones, el debate se ha volcado hacia el Pacífico, y sobre todo hacia Cali. Aunque los candidatos parecen haber notado que parte de la victoria (o derrota) dependerá de qué tan amplia es la diferencia en la votación del Valle, Cauca y Nariño, sólo unos pocos han identificado a Cali como merecedora de un puesto trascendental dentro de sus planes de gobierno más allá de su potencial electoral; algunos inclusos siguen viéndonos como provincia, al punto que se negaron a participar de los debates regionales.
La forma como los candidatos ven a Cali y el suroccidente debería ser lo que determine el voto caleño en primera vuelta, porque más allá del enfrentamiento ideológico de izquierda y derecha que tiene saturada a la Sucursal del Cielo, debemos tomar estos días previos para preguntarnos: ¿Qué compromisos tienen los candidatos con Cali? ¿Sus propuestas responden a necesidades reales? ¿Sus promesas están financiadas o son pajaritos en el aire? ¿Está garantizada la presencia de la ciudad en la agenda estratégica del próximo gobierno?
Hay que pensar en el País a la hora de votar, pero con la camiseta de Cali y el Valle bien puestas para definir lo que más nos conviene como Región, sin darle tanto vuelo a diferencias políticas que mucho destruyen y poco cambio generan. Está claro que las urgencias de Cali se concentran en seguridad, movilidad y oportunidades de empleo; si nos podemos poner de acuerdo al menos en eso, tendremos clara gran parte de la metodología para escoger lo mejor.
Reducción de hurtos y homicidios, lucha contra el microtráfico y mayor inversión en la Fuerza Pública son las prioridades que deberíamos estar revisando dentro de los programas de gobierno, sobre todo en una capital como la nuestra que desde 2020 viene castigando la inversión en seguridad, cuando a nivel local se pasó de invertir $35.765 millones anuales en 2019, a tan solo $10.836 millones en 2020, la cifra más baja desde 2009.
En materia de movilidad, urge recuperar la viabilidad financiera del MIO y evitar que el Sistema vuelva a ser blanco del vandalismo; así como necesitamos que se fortalezca el apoyo a las Mipymes que generan el 75% del empleo de la Región. La clave de este domingo está en identificar cuál de los candidatos le apuesta realmente a lo que piden las Regiones y no a los embelecos que se inventan sus equipos en Bogotá.
De los caleños y vallecaucanos depende que escojamos a quienes nos ven como capital de las soluciones y no como el epicentro de los problemas del suroccidente.