Cali Distrito

Rosa María Agudelo Ayerbe

Un año tiene Cali para implementar las facultades que le confiere la Ley que la declara Distrito Especial. Actualmente, nueve ciudades del país tienen esta figura.

En mi opinión solamente Bogotá, Barranquilla y Mompox le han sacado jugo. Buenaventura es uno de los ejemplos más fehacientes de que la declaración como Distrito puede no tener ningún efecto en el desarrollo de la ciudad.

Ser Distrito le permite a las ciudades administrarse con mayor autonomía, tener una relación directa con el gobierno nacional y manejar algunos recursos directamente sin pasar por los gobiernos regionales como los impuestos de rodamiento y las sobretasas ambientales. En esos aspectos hay diversas oportunidades. Sin embargo, también exige transformaciones del municipio que pueden traducirse en burocracia y corrupción.

La ciudad deberá dividirse en localidades con alcaldes menores y juntas administradoras locales con autonomía presupuestal y capacidad de contratación.

Cada localidad tendrá el 10% del presupuesto del distrito para desarrollar sus propios proyectos.

El reto de los distritos es que los planes de desarrollo de las localidades estén alineados con el general y no que la planeación urbana se vuelva una colcha de retazos.

Cali no ha logrado en los últimos años un desarrollo armónico. Como dicen algunos, la ciudad no ha crecido, se ha hinchado.

Pensarnos como Distrito puede ser una oportunidad para componer el rumbo o la vía para terminar se constituirnos en un “Frankestein” urbano.

La administración de Armitage tiene el gran desafío de liderar el proceso de conformación del Distrito. Cali es una ciudad fragmentada sin visión de futuro compartida.

Las discusiones sobre esta nueva categorización son la oportunidad para trabajar en un objetivo común.

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lunes 24 de septiembre, 2018

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