Cali está lista para avanzar
Cali es una ciudad resiliente, ha superado crisis económicas, distintos episodios de violencia y momentos de profunda división social, sin embargo, hoy existe una sensación que crece entre miles de caleños y es que la ciudad ha sido obligada a enfrentar sola varios de sus desafíos más importantes, la inseguridad, el desempleo, la informalidad, el deterioro de la infraestructura urbana y la ausencia de oportunidades para miles de jóvenes.
La principal preocupación de los ciudadanos sigue siendo la seguridad. Entre enero y mayo de 2026, la ciudad registró un total de 457 homicidios, una cifra superior a la observada en el mismo periodo del 2025, esto evidencia que la violencia continúa golpeando a los sectores más vulnerables, concentrándose en comunas del oriente y la ladera, con ello la creciente preocupación por la capacidad de respuesta del Estado frente a fenómenos igual de preocupantes, como la extorsión, el microtráfico y la presencia de estructuras criminales que siguen afectando la convivencia y la actividad económica.
Aunque las autoridades locales han realizado esfuerzos importantes y la Policía Nacional reporta bajas en algunos indicadores delictivos durante ciertos periodos en lo que va corrido del año, la realidad es que Cali enfrenta un problema que supera las capacidades de una Administración Municipal.
Es entonces donde resulta incomprensible que una ciudad que aporta al desarrollo económico nacional, que alberga uno de los corredores logísticos más importantes del país y que representa la principal puerta de Colombia hacia el Pacífico, no reciba desde el Gobierno Nacional un respaldo proporcional a la resolución de sus problemas y necesidades estratégicas.
La segunda vuelta presidencial que se llevará a cabo el próximo domingo, debe ser también un enfático pronunciamiento sobre el futuro de Cali, la ciudad no necesita discursos ideológicos ni promesas imposibles, necesita un Presidente que entienda que el orden democrático, la seguridad ciudadana y el respeto por las instituciones son condiciones indispensables para el progreso.
Cali necesita un Gobierno Nacional que respalde a la Fuerza Pública en la lucha contra el crimen organizado, que priorice la ejecución de proyectos estratégicos de infraestructura, que fortalezca la justicia para combatir la impunidad y que reconozca el papel fundamental que cumple la ciudad en la economía nacional.
Quien gobierne a Colombia debe entender que no puede haber desarrollo sin seguridad, ni inversión sin confianza institucional, que la paz no se construye debilitando la autoridad legítima del Estado, sino fortaleciendo las instituciones.
Cali exige que el próximo Gobierno deje de verla como un territorio al que se acude solo en campaña y se olvida en el ejercicio del poder, la ciudad está lista para avanzar, pero ya no da más espera.
Los caleños merecemos resultados concretos y no simplemente promesas electorales.