Cali, movilidad 2016

Miguel Yusty

Ante el fracaso del esquema de movilidad de la administración Guerrero, el futuro alcalde ha anunciado que al frente de la Secretaría de Tránsito nombrará un coronel activo de la Policía. Además deberá posesionar en enero al nuevo presidente de Metrocali, pues el actual renunció de manera irrevocable.

Estos dos sucesos acompañan el fracaso del MIO como columna vertebral para generar un proceso de readecuación de las diversas expresiones del transporte en Cali.

Todo esto no rima con la insistencia por parte de las administraciones salientes y entrantes de querer, a toda costa y contra la cruda realidad, salvar mediante cuantiosas inversiones a Metrocali. Parece que no se va a asimilar la grotesca experiencia de Alberto Hadad, quien mediante una metamorfosis personal, pasó de ser un tecnócrata a convertirse en un especie de policía callejero que trató infructuosamente de armonizar la ilegalidad del transporte, con el equivocado diseño del MIO.

La situación es tan grave que cualquier encuesta da como resultado el absoluto descontento de los transportadores, de los conductores, de los empleados y del ciudadano del común, con el papel tugurizante del transporte masivo en Cali.

El anuncio de un policía en activo, en momentos de gran crisis al interior de la institución y de una pérdida acelerada de la confianza ciudadana, es un riesgo que puede traer irreparables daños al proceso de credibilidad alrededor de las acciones oficiales que pretenderán solucionar el galimatías entre el transporte informal y la inestable situación de Metrocali que va camino a la intervención o a la quiebra de sus operadores, pues el rango de pasajeros no ha llegado, en 10 años, al punto de equilibrio.

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    jueves 17 de diciembre, 2015

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