Cali salsa forever
Rafael Quintero presentó en la Feria del libro de Bogotá su libro “Cali salsa forever” (un diseño magnífico de Oscar Muñoz), editado por el Programa Editorial de la Universidad del Valle.
Es una crónica de 400 páginas, dividido en tres capítulos, donde trata de entrar en las entrañas de la vocación salsera de Cali, desde la tercera década del siglo pasado, con grandes hitos como la influencia de la radio y la presencia del cine mexicano, que hacen posible oír la música cubana y el bolero mexicano, sobre todo en tres barrios, San Nicolás, Sucre y el legendario barrio Obrero, donde también nace el América, donde vive Tito Cortés y posteriormente Piper Pimienta Díaz.
Rafael Quintero, quien escribió conmigo el libro Abran Paso, historia de las orquestas femeninas de Cali, ha sido un gestor y testigo de eventos salseros.
De la misma manera que ha sido un ferviente admirador de los músicos caleños, ha colaborado en el desarrollo del baile salsero, organizando espectáculos y, sobre todo, siendo el manager de la primera etapa internacional de Swing Latino y el Mulato, gracias a Quintero, Mulato llegó donde Jennifer López y realizó las primeras giras por Europa.
Quintero recupera la memoria de los bailes de la pachanga, de los primeros grilles y discotecas, como Costeñita, Aretama y el portentoso Séptimo Cielo, el impacto del boogaloo, la deformación que hace en Cali al acelerar su velocidad, la primera visita de Richie Ray y Bobby Cruz, en dos versiones contrastadas, el nacimiento del tema Amparo Arrebato, la significación del encuentro de Piper Pimienta con Fruko, Saoko, Julián Angulo, la gran Banda Caleña y toda la importancia de José Pardo Llada para la rumba salsera de Cali.
De acuerdo a una conversación Rafael Quintero, después de leer el libro, de ver como lo culmina con el perfil biográfico de Humberto Corredor y Larry Landa, las dos personas más influyentes para consolidar la hegemonía salsera de Cali, sobre todo Corredor, el más grande coleccionista, productor de 220 discos, promotor, propietario de discotecas en Cali y en Nueva York, a mi me quedó la sensación que Quintero hizo omisión del fenómeno Jairo Varela, aunque Quintero lo admira y fue también su amigo.
El me dice que el libro es una crónica hasta el inicio de la década de los ochentas, pero Varela llega a Cali en 1981 y se convierte en el gran visionario de la salsa, para crear la más grande orquesta de salsa del mundo, hoy en día.
Sin embargo, me atrevo a decir que Rafael Quintero ha escrito una de las mejores crónicas para contar la historia salsera de Cali, que trabajó mucho en recuperación de Memoria, verificó datos y no especula, no hace divagaciones sobre la coincidencia de la bonanza del narcotráfico con el auge de las orquestas salseras.
Quintero se ajustó a la verdad, a los hechos, y le entrega a Cali un libro de consulta. Felicitaciones por su obra y esfuerzo, por la seriedad del trabajo.