Caos
Los semáforos ubicados en la Calle Quinta con Carrera Sexta han generado más rechazo que beneplácito. Es una decisión desacertada de la administración municipal.
El caos vial cunde en el sector donde antes fluían con cierta movilidad los vehículos y peatones sin el conflicto que se vive hoy.
Las calles del tranquilo barrio San Antonio se convirtieron, a partir de la instalación de los semáforos, en la vía alterna para llegar al oeste o al norte de la ciudad.
Es imposible en hora pico ingresar a este sector. No creo que me equivoque, esa situación desvaloriza los inmuebles y ahuyenta a los turistas y comensales que visitan con frecuencia esa zona gastronómica de Cali.
La congestión vial llega hasta el hotel Inter en sentido norte – sur y en sentido contrario llega a la biblioteca departamental, caos…
No sólo el tráfico vehicular se vio afectado gravemente. También los peatones están inconformes, como las personas con movilidad reducida – como se les denomina hoy a los discapacitados físicos- para quienes se instalaron los semáforos.
Si usted pasa por el cordón o separador que hay en la Calle Quinta, a esa altura, hay unos postes pequeños que impiden que una persona en silla de ruedas o muletas pase fácilmente por ese pequeño espacio. Contrario a lo que se quiso, se impusieron barreras de movilidad a las personas con alguna discapacidad.
Aunque no es solo eso, el puente que decían se iba a retirar sigue allí, los vehículos no respetan el semáforo porque no hay fotomulta.
Los buses se estacionan a recoger pasajeros debajo del puente, justo al reiniciarse el recorrido, luego del semáforo.
Pareciese que el fin del mundo se hubiera instalado en ese espacio.