Carolina Corcho y una reforma anunciada
Carolina Corcho, nuestra Ministra de Salud, el lunes 13 le presentó al Congreso su proyecto de reforma anunciada.
Inmediatamente provocó una cruzada en defensa de las EPS que sintieron se les movería el piso.
Como en peleas de novios sorprendieron las promesas de Acemi, en vocería de la doctora Paula Acosta, como estratagema ante el proyecto de reforma de la salud.
“Te prometo que voy a mejorar”, arguye el novio cuando siente amenazada su estabilidad.
Pero el cuerpo aguanta hasta que ya no resiste más. Quienes defienden el sistema de empresas privadas prestadoras de salud pretenden asustarnos diciendo que la reforma provocaría un salto al vacío.
“Si te vas de mi lado quedarás abandonada”.
Afirman que durante tres décadas las EPS se han distinguido como empresas responsables y bondadosas.
Pero qué difícil será borrarle a sus usuarios los malos recuerdos por sus padecimientos: los copagos del 12%, las esperas eternas en la aprobación de exámenes de laboratorio, la restringida lista de medicamentos autorizados en los planes obligatorios de salud y los riesgos mortales ante la tardanza de la autorización de las cirugías.
Aunque todavía no arrancaban las discusiones del proyecto en el Congreso de la República, sus opositores vaticinaron innumerables consecuencias negativas: “será un salto al vacío”… “arrasará con lo construido en treinta años”.
¿No sería más coherente reconocer que la reforma anunciada salvará de su postración la salud de los colombianos? Para que comprobemos quién tiene la razón en los debates, lo procedente es que acudamos a los juzgados a investigar cuántos fallos de tutelas reconocieron los jueces protegiendo los derechos fundamentales a la vida y al gozo de una buena salud, vulnerados por EPS.
Bueno, como inicié con una analogía, no pasaré por alto la frase que Shakira le cantó a Piqué: “Las mujeres no lloramos, sino que facturamos”.
Las EPS ¿curan o facturan? Las EPS que facturan sin control, con el mal servicio no sólo afectan a los pacientes, también, a los médicos y demás personal con funciones integradas, enfermeras, auxiliares, fisioterapeutas, ginecólogos, trabajadores sociales, radiólogos, odontólogos, que en jornadas extenuantes devengan salarios indignos.
Las EPS son el gran invento neoliberal para negociar con la salud, fundamento esencial, más rentabilidad a costa de menores servicios.
¿Cómo es posible que profesionales de la salud atiendan muchos pacientes en menor tiempo record? Quienes argumentan que en manos del Estado la salud fenecerá debido a la politiquería, olvidan que las EPS privadas funcionaron como cofradías cerradas sin fiscalización.
Investiguemos también cuáles EPS le adeudan millonadas a varias IPS. Carolina Corcho con su reforma anunciada no arrasará lo construido en treinta años, sino que reorientará la salud con la medicina preventiva y con la inmediatez en la atención.
La reforma no acabará las EPS, al contrario, dará confianza a los usuarios porque garantizará el funcionamiento de las que presten un buen servicio. Que en los debates, no ocurra como en aquellas peleas de novios donde sólo prevalecen promesas.