Cartillas en la era de Google y Youtube
Celebro que el Congreso de la República asuma el reto de debatir temas que interesan a los colombianos. Me refiero al reciente debate a la Ministra de Educación. Como liberal, lo primero que quiero resaltar, es la intervención argumentada y contundente de la ministra Parody.
No puedo pasar por alto, el acto valiente de quien habla públicamente de su sexualidad y debo concluir que lo que quedó en evidencia con este debate fue un gran vacío en Colombia para abordar temas de salud sexual y reproductiva, así como la falta de una política pública clara, dirigida a los menores, pero concertada con maestros, autoridades locales y padres de familia.
Aún recuerdo la lección de educación sexual de mi padre, hace ya casi 35 años, cuando en una frase lapidaria me dijo: viejo, esa es una energía muy poderosa que uno tiene, que en cualquier momento se puede voltear contra uno.
En aquella época no existían internet, ni YouTube, Facebook, Instagram o snapchat. Por eso me pregunto, como padre de un hijo preadolescente, ¿cómo debo enfrentar el reto de su educación sexual rodeado por estos mecanismos de información y desinformación? ¿Cómo puedo lograr que mi hijo desarrolle criterio propio, capacidad analítica y crítica para tomar decisiones, para enfrentarse a los contenidos que le presentan las redes sociales?
Si google parece ser el educador sexual más poderoso del mundo, cual es la mejor manera de enfrentarlo: ¿restringiendo? ¿Prohibiendo? Acompañando? El debate de la ministra Parody no es solamente un debate sobre cartillas, es sobre la ausencia de una política pública de fondo que permita abordar los cuestionamientos de padres y la comunidad educativa en conjunto.