Centro-izquierda para la competencia electoral 2022

Alberto Ramos Garbiras

La febrilidad por la definición de un nuevo gobierno para el año 2022 ya se siente en el ambiente político, Colombia es un país donde se vive pensando en las próximas elecciones, y en los fraudes. Unos para ganar, otros para pactar, y hay quienes se lanzan para declinar y pedir. Pero de cualquier forma hoy ya no se llega solo al poder, son necesarias las alianzas, las convergencias y los acuerdos programáticos; otros piensan, los acuerdos burocráticos y presupuestales. La corrupción no ha cesado, pero con tantos investigados, inhabilitados y condenados, ya muchos se abstienen, o de participar o de delinquir.

Se necesitan alianzas de partidos, con movimientos políticos, sociales o grupos significativos de ciudadanos. Los afines se buscan para competir con los contrarios. La desideologización de los partidos permite que se den acercamientos de fuerzas políticas no compatibles ideológicamente, solo buscan la coparticipación en el gobierno y la presentan como gobernabilidad. Vienen los incumplimientos y nacen nuevos adversarios, ante los engaños se rompen futuros pactos, o se genera violencia vindicativa.

El mapa político está muy claro, basta evaluar la composición actual del Congreso y allí están sentados los partidos políticos y movimientos con capacidad de arrastre electoral. En el espectro político hay formaciones de extrema derecha, de derecha, de centro, de izquierda y de extrema izquierda. Algunos le agregan de centro-derecha y de centro-izquierda. Aquí viene parte de la discusión, primero qué es el centro político, luego, aún más amorfo, que es la centro-derecha y finalmente como se entiende o identifica al centro-izquierda.

En el Centro político se ubica a los partidos políticos que no son parte del bipartidismo tradicional, en el caso colombiano (Liberales o Conservadores); o que no son partidos de terceras fuerzas conocidas con alguna tradición o recorrido (como el Partido Alianza Verde); o un partido cristiano, o una sumatoria de organizaciones políticas como el Polo Democrático. El Centro quieren asumirlo partidos recientes que dicen o se autoproclaman renovadores y no contaminados. Todos los esfuerzos que hagan para explicarlo le complican su misma existencia porque el centro es negar una posición determinada ante la sociedad y sus problemas, es querer contemporizar con todo y con todos: es pancismo. El centro-derecha, con ello quieren decir que son de derecha pero no tanto, que son moderados y conciliadores y buscan las soluciones institucionales que mejor se ajusten a los conflictos que se presenten. Y cuando se autocalifican de centro izquierda, se distancian para no aparecer como radicales de izquierda; pretenden sumar grupos, movimientos, partidos, fuerzas, fracciones que siendo de avanzada o progresistas, no tienen la capacidad de asumir solos la oposición, la hacen en efecto con otros partidos alternativos pero no tienen el mismo origen ni se comportan homogéneamente durante una legislatura, pero necesitan competir electoralmente y se atraen. Todo lo que se llame centro o le adicionen la palabra centro es para eludir verticalidad en las acciones. Cuando se presenta en un país una dura crisis que exija definiciones, los del centro se inclinan por la derecha.

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domingo 30 de agosto, 2020

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