Cerca del fin

En general los políticos han sido muy irresponsables frente al conflicto armado que hemos padecido durante años. La mayoría, por simple cálculo político, azuzan la guerra sin importarles sus consecuencias en todos los niveles.

Desde luego, ni ellos, menos sus hijos, han prestado servicio militar o han estado cerca siquiera del drama de la confrontación; ese vaho no se respira en las elegantes zonas rosa de nuestras ciudades gomelas, desde donde estos hacen los ‘análisis sesudos’ sobre el porvenir de nuestra patria, mientras se apuran con el ceño fruncido un escocés en las rocas. Salud, dirán.

De ahí la importancia que un destacado grupo de militares y policías en ejercicio y en uso de buen retiro, además del más alto nivel, hayan viajado a Cuba para mirarse a los ojos con sus más encarnizados adversarios, bajo la aspiración patriótica de contribuir, con su gesto, a encontrar el camino que le ponga fin a esta guerra sin horizonte.

Son precisamente estos guerreros, más que nadie, quienes dimensionan el alto valor que tiene la paz para Colombia y sus fuerzas.

Estos militares podrán comandar su última batalla con la certidumbre del triunfo, solo que esta vez no estará mediado por el número de bajas de su histórico enemigo, sino por la conquista de la tranquilidad del pueblo que institucionalmente protegen.

Estos compatriotas, junto con el equipo negociador del Gobierno y la férrea voluntad presidencial, alentada por el reciente respaldo ciudadano en las urnas, están generando las condiciones para que las FARC se decidan a adelantar su lucha política desde el tinglado de la legalidad y renuncien definitivamente al uso de las armas que tanto sufrimiento ha generado.

Colombia merece un destino distinto y hoy se concreta al acercarnos al fin.

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    miércoles 27 de agosto, 2014

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