César Gaviria, el desesperado

Hugo E. Gamboa Cabrera

Hace cuatro años, en pleno debate presidencial, este expresidente, causante del mayor caos económico en nuestro país con una apertura económica que se inventó junto a su min-hacienda Rudolf Homes, le gritaba a Álvaro Uribe Vélez: “mentiroso, mentiroso” y, terminó en la campaña del hoy mandatario Iván Duque. Logró entonces que se nombrara a su esposa Ana Milena como embajadora en Egipto, donde continúa con su misión.

La semana anterior, lunes sino estoy mal, recibió en su palacio a Gustavo Petro, otro desesperado por lograr adhesiones sin importarle de donde vengan ni sus antecedentes, casi siempre funestos. Gaviria necesita que uno de los candidatos le prometa que nombrará a su hijo como ministro y a su hija en alguna dirección nacional de alguna importancia y, Petro, preocupado porque su techo electoral no aumenta sino que baja y del alto porcentaje del “no sabe, no responde”, más el de los demás candidatos que sumados lo sobrepasan, los que seguramente en la segunda vuelta, si la hay, se unirán para derrotarlo sobradamente.

Lo que preocupa a la opinión pública, es como un personaje como Gaviria sigue vivo y coleando en la política a sabiendas que sus alfiles y peones lo dejaron solo, seguramente esperando una convención para sacarlo definitivamente. Este señor, inexplicablemente, vive obsesionado con tener poder, sin importarle como. Habla con todos los candidatos a ver cuál le firma un pagaré sobre lo que él quiere, incluso con un candidato como Petro, que además de populista igualito a Chávez, quien prometió de todo en Venezuela pero jamás cumplió, ya dijo que acabará con Ecopetrol, con las EPS dejándonos en manos de médicos cubanos mal preparados y policías caribeños vestidos con bata blanca, de acabar con la autonomía del Banco de la República y emitir billete a la lata para encarecer más la canasta familiar y causar una terrible inflación, de reformar la Constitución para reelegirse cuántas veces quiera, de acabar con nuestras FF.AA reemplazándolas con colectivos con moto y pistola estilo Venezuela, posiblemente para aplastar protestas y oposición. Mejor dicho, no sigo más por falta de espacio. Lo cierto es que nuestro país tiene la mala suerte de tener expresidentes mediocres e ineficaces como este y como Juampa, quién antes de irse, amén de un terrible hueco fiscal que dejó, cooptó las distintas Cortes con amigos que actúan contra el gobierno actual y contra el país en general. Este próximo domingo está en nuestras manos no solo salvar la democracia, con falencias que se pueden solucionar, sino evitar que Colombia caiga a un abismo insondable del cual no salgamos jamás.

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domingo 6 de marzo, 2022

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